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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 750

Santiago no subió al podio; en cambio, tomó a Olivia de la mano y se colocó con ella bajo la pantalla gigante, para que ambos quedaran alineados con la imagen congelada que se proyectaba allí.

Si hasta hacía un momento el prefecto no había alcanzado a verle bien la cara a Santiago, ahora, al reconocer que era idéntico al de la pantalla, se puso pálido.

Santiago seguía sonriendo, listo para hablar. Aunque el director estaba tan avergonzado que habría querido que se lo tragara la tierra, le dio el micrófono. Lo primero que dijo Santiago al tomarlo fue:

—Esa foto quedó bastante bien.

El público quedó en silencio.

Santiago miró primero al prefecto, que estaba a un costado del estrado, pálido y sudando frío, y luego recorrió despacio los rostros del público, unos asustados, otros curiosos y otros culpables.

—Por lo visto… —continuó Santiago—, antes de expresar mi “buena voluntad” hacia la labor educativa de esta institución, debo agradecer a cierta persona considerada que preparó este… ingenioso “regalo de bienvenida”.

Hizo una pausa y adoptó un tono de lo más sincero.

—Le doy las gracias a la persona que se tomó el tiempo de sacar la foto.

Cuanto más sincero sonaba en ese momento, más sarcástica resultaba su verdadera intención. El director, que ya la estaba pasando mal, no pudo seguir haciéndose el desentendido.

—Señor Muñoz, lo lamento…

—Mi prima estudia aquí y ha recibido el cariño y la formación de sus profesores y compañeros; por eso siempre hemos estado muy agradecidos… —siguió Santiago.

El problema era que decirlo en ese preciso momento resultaba algo incómodo. ¿Cariño y formación? ¿A eso le llamaban cariño y formación?

—Así que, en nombre de mi familia, entrego este regalo a la escuela en agradecimiento por haberle brindado un ambiente feliz donde crecer. —Santiago hizo una pausa—. Es cierto que el regalo que recibí hoy no fue precisamente agradable, pero reforzó nuestra decisión de hacer esta donación. Porque la oscuridad siempre busca rincones a los que no llega la luz, y este hermoso plantel está bañado por una luz hecha de la confianza y el apoyo que ustedes le dan a Olivia. Confío en que la escuela será una fortaleza sólida para proteger sus sueños. Nosotros queremos seguir poniendo ladrillos en esa fortaleza. Ojalá esa luz alcance a cada uno de ustedes, que se esfuerzan y persiguen sus sueños.

El discurso fue breve, pero el público estalló en aplausos. Después vino la ceremonia de firma del convenio de donación. El contrato ya estaba redactado; en cuanto ambas partes lo firmaron y sellaron, la ceremonia se dio por concluida. Durante todo ese tiempo, Itzel permaneció detrás del escenario con el ramo en brazos, sin oportunidad de pasar al frente a entregar las flores.

Y, justo cuando la ceremonia estaba por terminar, una patrulla se detuvo afuera de la escuela.

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