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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 537

Ya no la llamaba mi amor ni bebé; junto con esos apelativos había desaparecido también su disfraz de hombre cálido y tímido, dejando al descubierto su esencia obsesiva y posesiva.

Lo miraba aterrada, paralizada, incapaz de responder.

Alan escoltó a Olivia hacia el interior y se quedó vigilando en la puerta, fulminando a Julián con la mirada.

Él descargó su rabia contra las rosas y las lámparas. Pisoteó todo hasta dejar las flores hechas pedazos y apagar la última luz; entonces, todavía hirviendo de rencor, regresó a su casa.

Fiorella estaba ahí y había visto todo lo que acababa de pasar. Lo miró sin entender.

—Das miedo en serio.

Julián la miró de reojo y de pronto le dijo:

—Fio, hazme un favor.

Al día siguiente, Olivia, como de costumbre, fue a la clínica a seguir con su terapia.

Pero, al ver al doctor Salas, recordó lo que le había dicho Julián: yo encontré al médico, yo te acompañé en la rehabilitación, yo te corregí el plan de recuperación una y otra vez; para que volvieras a pararte bajo los reflectores, hice tanto por ti…

Estaba desconcentrada mientras hacía los ejercicios. Tanto, que se cayó del aparato.

En ese momento, lo único que pasaba una y otra vez frente a sus ojos eran las imágenes de Julián acompañándola en la recuperación y esa frase suya: hice tanto por ti…

No pudo ir al ensayo de la tarde; se había lastimado y Alan la llevó a un hospital convencional.

Radiografías, consulta.

No tenía daño en el hueso, pero al menos durante una semana no podía hacer ejercicio; le recomendaron reposo en casa.

A Olivia no le quedó más que avisar en el grupo que estaría en cama.

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