Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 553

Capítulo 553

Al final, buscó un portarretratos, enmarcó el dibujo y lo puso sobre el escritorio.

Se quedó mirando a la chica del boceto: vestida con el atuendo de ensayo, con un moño alto, y ese aire en la mirada captado con maestría.

Le tomó una foto al dibujo y se la mandó a Daniela, que estaba en Altabrisa, para que adivinara quiénes estaban en esa imagen.

Daniela, del otro lado, gritó entusiasmada.

Olivia ya sabía que reaccionaría así. Riendo, se recostó en la tumbona con forma de nube junto al ventanal y se puso a chatear con ella.

En la carta de Adrián decía que la había escrito después de una tormenta, pero en ese momento el clima en Londres estaba estupendo: el sol entraba por la ventana, como ese Leo del que hablaba Adrián, con una "función" curativa.

Daniela: "En esa época fuimos felices de la manera más sencilla".

En realidad, Olivia ya no recordaba cuán feliz había sido entonces.

En esos tiempos, toda su vida se reducía a estudiar, bailar y querer en silencio a alguien.

Tal vez porque después vivió dolores demasiado profundos, esa alegría, y esa tristeza, de antes se habían vuelto borrosas.

Daniela: "¿De dónde sacaste el dibujo?" Olivia: "Me lo envió Adrián, lo pintó Leonardo, estaba colgado en la pared de una posada de un pueblo de Inglaterra. ¿No te parece increíble?" Daniela quedó pasmada.

Daniela: "¿Y Adrián qué pretende? ¿Ustedes... ya no están peleados?" Olivia le contó lo del viaje de Adrián siguiendo las huellas de Leonardo.

Sabía que a Daniela le interesaba más su relación con Adrián.

Divorciarse de Adrián fue como arrancarse la piel; lo de después, con Julián, le dejó en el corazón una sombra que no se iba a borrar.

Olivia: "Daniela".

Tras enviar nada más esa palabra, tenía mil cosas por decir, pero los dedos no acertaban a teclearlas.

Daniela: "¿Qué pasa?" Esperaba la continuación.

Sonrió y respondió:

A ella le costaba un poco enfrentarla, y Fiorella sentía que le había fallado; al verse, la incomodidad se volvía insoportable.

Hasta que un día, después de saludarla, Fiorella no se fue. Se quedó plantada en el mismo lugar, como si tuviera la intención de decirle algo.

En el fondo, Olivia todavía sentía cierta culpa hacia Julián. Si por ella a él le pasaba algo, no iba a poder vivir tranquila; también quería saber cómo estaba.

-Fio. -Se esforzó en sonreír-. ¿Quieres decirme algo? ¿Cómo está tu hermano?

A Fiorella se le enrojecieron los ojos.

-¿Qué te pasa, Fio? -Olivia también se alarmó. ¿Sería que a Julián le había pasado algo malo?

Fiorella lo negó enseguida.

-Olivia, pensé que me odiabas, que no me ibas a volver a hablar.

-¿Cómo crees? -Olivia no sabía cómo enfrentarse a esa familia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)