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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 560

Capítulo 560

Olivia la miró con calma. Recorrió en silencio con la mirada a todas las personas que Linnette había juntado a su lado.

-¿Y si no acepto?

Linnette sonrió con desprecio.

-Pues entonces no venimos y ya. ¡Demándanos! A lo mucho será una indemnización.

-¿No se han puesto a pensar que, faltando así a su palabra, sin sentido de responsabilidad y sin respeto al escenario, ninguna otra compañía las va a querer en el futuro?

A Olivia, de pronto, le volvió a venir Julián a la cabeza:

el estilo de Linnette era idéntico al de él, con dinero y caprichosa, lista para irse cuando se le antojara.

Linnette, al escucharla, se rio, tal como era de esperarse.

-Maestra Muñoz, todavía eres muy ingenua. ¿Qué clase de gente se queda ahí, aguantando hambre, esperando a que una compañía la contrate? Con todo el dinero que tengo, ¿no puedo abrir mi propia compañía? A todas las que vengan a bailar conmigo les pago cinco, diez veces más. Por ejemplo, las chicas que hoy renuncian conmigo son las fundadoras de mi compañía: jamás las voy a tratar mal.

-Qué lástima. -Olivia por fin suspiró-. Tú no amas en serio el baile.

Linnette soltó una carcajada.

-Eres graciosísima. ¿Una familia como la mía tiene que vivir del baile? Maestra Muñoz, ¿te lo puedes imaginar? La gente como nosotros no sabe lo que es trabajar para ganarse el dinero. Yo me quedo sentada en mi casa todos los días y el dinero llega solo.¿ Crees que soy como tú, que tienes que vivir del baile?

Solo bailo porque me divierte.

-Ustedes sí que son inteligentes, tomaron una decisión sabia. Tranquilas, todo lo que les prometí lo voy a cumplir. La indemnización, yo la pago; la compañía, yo la armo; sus sueldos, si dije diez veces más, así será. Ahora, díganle bien fuerte a ella lo que quieren.

Linnette se hizo a un lado para presenciar con solemnidad ese momento tan esperado.

Cuando estaba a punto de celebrar por el triunfo, las bailarinas se miraron entre sí y una de ellas, tomando la delantera, gritó:

-Uno, dos, tres...

Linnette se llenó de júbilo, esperando ese instante para abofetear a Olivia.

Pero, sin previo aviso, esas chicas se tomaron de la mano y gritaron al unísono "¡Maestra Muñoz, estamos con usted!" y corrieron hacia Olivia para fundirse con ella en un abrazo efusivo.

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