—Adrián... —La voz se le quebró, traicionando su fragilidad.
—¿Mmm? ¿Olivia? —Le tomó la mano—. ¿Qué pasa? ¿Quieres llorar? Hazlo, no te contengas.
Su tono era de una suavidad extrema, casi irreal. Era idéntico a aquella vez, años atrás, cuando salió del quirófano. La llevó a la habitación junto con la enfermera y se quedó velando su sueño, preguntándole con esa misma voz melosa: “Olivia, ¿te duele? Si te duele, llora, no te aguantes...”
En ese entonces, creyó que esa atención delicada era el mejor analgésico. Qué lástima que le tomara tantos años comprender que la amabilidad y los cuidados de un hombre jamás se transforman necesariamente en amor...
—Adrián, divorciémonos —murmuró ella, retirando la mano mientras las lágrimas comenzaban a nublarle la vista.
Adrián arrugó la frente; no esperaba escuchar eso.
Tras un breve silencio, pidió un plato limpio al mesero. Tomó un trozo de pescado y, con paciencia, le quitó las espinas usando el tenedor. Sin alzar la voz, le dijo:
—Sé que sigues molesta, pero hablar de divorcio es una imprudencia. Si nos separamos, ¿qué vas a hacer? ¿Cómo vas a vivir sola?
La respiración de Olivia se agitó. Durante cinco años, ante los ojos del mundo, había sido solo como un parásito. Sin Adrián, no era más que una pobre inútil que nadie querría y que no sabría subsistir. Y él pensaba exactamente lo mismo.
—¡Claro que puedo! —Fue la primera vez que se mostró desafiante frente a él, la primera vez que quiso defender su dignidad.
Sin embargo, solo sonrió, convencido de que era un berrinche. Puso el pescado limpio frente a ella.
—Come. Te doy permiso de seguir enojada un rato más, pero cuando termines de comer, se acabó el enfado.
—¡No estoy enojada, en serio quiero el divorcio! —exclamó ella. ¿Qué palabras debía usar para que Adrián entendiera que no era un capricho?
—Basta. —Dejó los cubiertos sobre la mesa—. Hoy cancelé dos juntas y una reunión de negocios solo para estar contigo. No sé si mañana o pasado tendré tiempo libre. Te lo repito: Pau es una gran amiga, es como uno más de los muchachos. La trato igual que a Beto y a los demás. Ella te aprecia y quiere ser tu amiga, pero con esa actitud... ¿cómo esperas que la traiga a convivir contigo?
—Entonces no la traigas.
Ella no creía ni por un segundo que Paulina quisiera ser su amiga.
—¡Olivia! —El tono de él mostraba molestia.
Lo sabía. En cuanto el tema rozaba a Paulina, la paciencia de él se evaporaba.
—Come. Cuando termines vamos al centro comercial a comprarte lo que quieras y luego iremos a cenar con tus papás. ¿Hace cuánto no los visitas? —dijo mientras seguía sirviéndole comida.
Decidió no castigarse. Tomó los cubiertos y comió lo necesario; pasara lo que pasara, su prioridad era mantenerse sana. No tenía sentido desquitar su coraje con su estómago.
—Así me gusta. —La voz de Adrián recuperó su calidez habitual—. Y sobre el divorcio, no quiero que vuelvas a mencionarlo.
Se detuvo un instante y luego siguió comiendo en silencio. Al terminar, no tenía ganas de ir de compras, pero Adrián insistió y condujo el auto a la plaza comercial. En cinco años de matrimonio, las veces que la había acompañado de compras se contaban con los dedos de una mano.
De hecho, sus apariciones públicas juntos eran igual de escasas. La iluminación del lugar era tan intensa que lastimaba, incluso siendo de día. Poco acostumbrada, Olivia caminaba con cautela, manteniéndose un paso atrás de él, casi en su sombra, abrazada a su bolso. La planta baja estaba llena de boutiques de bolsos, relojes y joyería.
—¿Qué quieres comprar? —le preguntó, girándose.
No quería nada. ¡Solo quería regresar a casa!
Pero antes de que pudiera pronunciar una sílaba, alguien gritó a lo lejos:
—¡Señor Vargas!
Resultó que no era falta de interés, ni de corazón. Al contrario, le ponía demasiado corazón. El problema era que lo que tenía grabado en el alma no tenía nada que ver con su esposa...
—Pues tómalo como que Adri está cumpliendo su promesa ahora. Puedes llevarte lo que quieras, él puede pagarlo todo —la animó Beto.
—¿Entonces la paso? —A Paulina se le iluminaron los ojos.
Por otro lado, Adrián terminaba de charlar con su socio. El hombre estaba ahí para recoger a su esposa y, al saber que Adrián también estaba de compras con la suya, sugirió ir a saludarla. Olivia vio que Adrián se acercaba y, presa del pánico, se ocultó rápidamente detrás de una columna. Paulina, en cambio, sí vio a Adrián y comenzó a agitar la mano gritando:
—¡Aquí estoy! ¡Ven!
Olivia observó desde su escondite cómo su esposo y el socio caminaban hacia donde estaba Paulina. Ella se colgó del brazo de Adrián y lo sacudió con confianza.
—Quiero comprar este reloj, ¿me dejas?
—Claro que sí.
La mirada de Adrián era pura ternura. Ese brillo en sus ojos le daba vida a su cara, una actitud totalmente distinta a la máscara inerte que mostraba en casa con Olivia.
—¡Gracias, Adri! ¡Voy a pagar! —exclamó, presumiendo la tarjeta adicional.
El socio, al ver la escena, sonrió complacido.
—El señor y la señora Vargas hacen una pareja encantadora, se nota el amor.
¿Señor y señora Vargas? Tanto Adrián como Paulina se quedaron pasmados un instante, pero ninguno de los dos se molestó en aclarar el malentendido...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Quero saber si se divorcian ya he leído mucho y no veo que se divorcien el no la deja ser feliz pero si está con la otra y saber si el imbécil de Adrian si se da cuenta de quién su preciosa Pau...
Julián no me gusta para Olivia aunque me parece contradictoria la actitud de Olivia juzgaba todo lo que Adrian hacia pero justifica las actitudes controladoras de Julian el quiere borrar todo su pasado como si no existiera ya da cringe leer, ella lo justifica todo el tiempo y permite todo eso aparte es muy extraño que se encuentre con Adrian en todos lados...
Las críticas que he leído me parecen bastante generosas. Llegué hasta el capítulo 350 de una novela que supera los 600 y, para ese punto, ya me resultaba innecesario el rumbo que había tomado. Al principio tiene una narrativa interesante y buen ritmo, pero en lugar de profundizar en los personajes y desarrollar con mayor riqueza la línea narrativa inicial, la historia opta por prolongarse innecesariamente. Se acumulan giros cada vez más irracionales, coincidencias poco creíbles y conflictos que parecen creados únicamente para alargar la trama. En lugar de mantener el interés, termina aburriendo. Además, los personajes van perdiendo sustancia. Los diálogos y las situaciones se repiten, los conflictos se reciclan y sus decisiones dejan de resultar naturales. Los giros pueden ser inesperados, pero necesitan cierta coherencia para resultar creíbles; cuando esta se pierde, dejan de sorprender. Creo que Mi Desamor Ideal habría funcionado mucho mejor con una trama más corta, mejor desarrollada y centrada en profundizar a sus personajes. El inicio promete, pero la extensión termina jugando en su contra. Para el capítulo 350 ya había perdido completamente el interés y la dejé por aburrimiento....
Mesma história que "5 anos de um casamento vazio" Isaac,Lorena e Aurora!...
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...