Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 504

Capítulo 504 ¡Por supuesto que sí!

Olivia estaba acurrucada en los brazos de Julián. Su cabello recién secado todavía conservaba su tibieza y desprendía el aroma del champú; se sentía envuelta en una calidez dulce y reconfortante. Comparado con el frío sombrío de altamar de esa noche, esto se sentía demasiado bien.

—Olivia. —Le peinaba el cabello mientras la llamaba en voz baja.

—¿Dime? —Estaba muy cómoda, tenía muchas ganas de dormir.

—¿Tienes sueño?

—Sí.

—¿Conversamos un poco antes de que duermas? —La abrazó más fuerte y le preguntó muy cerca de su oído.

—¿Eh...? —murmuró ella, ya somnolienta, con la voz un tanto perezosa.

—¿Cómo es que Adrián estuvo contigo anoche?—dijo en voz baja, como si se le hubiera ocurrido sin querer, sin darle demasiada importancia.

—Anoche cené con mis excompañeros de la prepa.

Cuando nos despedimos me secuestraron. Después, el señor Quiroga llamó a cada uno de los que estuvieron ahí.

Olivia respondió con sinceridad.

—¿Y cómo pudo rastrearte?

—Eso es más complicado... largo de contar... —Lo de Paulina, lo de la localización del celular.

Cuando Julián escuchó esas palabras, su mirada ya se había ensombrecido, pero ella enseguida añadió:

—Tiene que ver con Paulina.

Esa frase le suavizó la mirada.

Al final, la abrazó con fuerza y le dijo en voz baja:

—Bebé, ¿qué te parece si de ahora en adelante evitamos ir a las reuniones donde esté Adrián?

Parecía un niño mimado, los ojos brillantes, como un cachorrito.

Olivia nunca podía resistirse a esa expresión. Le acarició el mentón y asintió.

—Está bien. No sabía que él iba a estar ahí. De haber sabido, no habría ido.

—Te amo. —Contento, le dio un beso en el cabello.

Cuando estaba a punto de seguir bajando, escucharon unos golpes en la puerta.

Julián puso cara de resignación.

—¿Quién es?

Olivia lo miró sin estar de acuerdo.

—Doña Rosa tampoco es de "todos los demás". Me cuidó durante varios años, y ahora que está aquí, también es como de la familia.

Julián no quedó conforme, pero ya no siguió

discutiendo con ella. Suspiró un poco.

—Está bien, también la agregamos a ella, pero a nadie más. Tu corazón es así de chiquito, ¿cuántas personas crees que le caben?

Hizo el gesto de un puño.

—El corazón es más o menos de este tamaño. Mira qué manos tan pequeñas tienes.

Olivia dejó la bandeja a un lado y le envolvió el puño con sus manos.

—Por más chiquito que sea, le cabe el mundo entero.¿

Y no le va a caber una sola persona? Ven, te doy un sorbito, ¿quieres o no?

Se sentó, removió suavemente el caldo de elote que Rosa había preparado; olía dulce.

Sonrió y le acercó la cuchara a la boca.

—Esta es dulzura de la vida, compartamos mitad y mitad.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)