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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 654

Adrián no lo sabía. Pero sí sabía que Olivia le tendría preparado un regalo. La tarde en que su abuela pasaba su último día hospitalizada, al salir de clases, Federico le pasó un brazo por los hombros.

—Jefe, es pasado mañana. Ya tengo todo listo; apenas salgamos, voy a tu casa.

—Ajá —respondió Adrián con desgano.

Federico tenía en la cara una expresión de emoción, de esas de “no aguanto más, te lo tengo que contar”.

—Jefe. —Se rio raro.

Adrián lo miró, frío y confundido. Federico lo jaló hacia sí, bajó la voz y, emocionado, le dijo:

—¡Te lo cuento, pero no me delates!

—¿Qué pasa? —Adrián, distraído, seguía mirando a Leonardo, que estaba en la planta baja, junto al alcanforero.

—¡Olivia! ¡El regalo que te va a dar! —Federico susurraba y gesticulaba—. ¡La vi prepararlo!

Adrián apenas alzó la mirada.

—… ¿Qué?

—¡Una bola de cristal del firmamento! —Federico le dio un golpecito en el brazo, emocionado—. Te juro que la vi mientras la hacía. Hace dos meses, antes de que nos separaran de grupo, la vi dibujar los planos a escondidas y comprar un montón de materiales para hacerte un regalo con sus propias manos. Hasta investigué qué era esa cosa. ¡Proyecta imágenes en el techo y todo! ¡Es muchísimo trabajo! ¡No puedo creer que Olivia haya hecho todo eso!

Adrián se rio con sarcasmo.

—Vaya que eres el chismoso del salón. No hay nada que no sepas. ¿Y cómo sabes que es para mí?

—Porque, cuando tomó la base, vi que tenía un grabado. Decía “Feliz Cumpleaños, Adrián”. ¿Para quién va a ser si no para ti? —Federico estaba emocionadísimo—. Dime, ¿no es un detallazo de Olivia?

Olivia creyó entender la incomodidad que él sentía.

El Adrián de aquel entonces no la quería; por eso, cuando Federico les preguntó si había algo entre ellos, se apresuró a negarlo. Y si encima ella probablemente había escuchado esa conversación incómoda, con más razón él no iba a poner buena cara.

Olivia incluso pensó en decir algo ingenioso para disimular la vergüenza. Por ejemplo, ¿cómo dar a entender que no había oído nada sin que sonara a excusa delatora?

Pero, antes de que se le ocurriera algo, vio a Leonardo bajo el árbol, haciéndole señas.

—¡Olivia!

—¿Ah? —Olivia pasó corriendo junto a Federico y se acercó a Leonardo—. ¿Por qué te saliste tan rápido del salón?

Adrián vio a Olivia correr hacia Leonardo, ligera como una cierva, y el gesto se le endureció.

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