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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 686

Capítulo 686

Entonces,¿Adrián tampoco trabajaba ahí?

Durante ese año habían pasado muchísimas cosas...

Subió a bailar. Nada había cambiado en la academia ni en la maestra; al ver a Olivia, ella le dijo con dulzura que fuera a prepararse.

Dos horas después, Alan pasó por ella y, como siempre, le llevó su arroz con leche favorito.

Entonces, ¿normalmente Olivia le pedía a Alan que le llevara este tipo de cosas? Seguro que incluso a Alan le había costado encontrarlo...

Ese día, ella tenía el ánimo por los suelos.

Desde que en Londres se enteró de lo de Adrián, había llorado hasta desmayarse y había vuelto ahí; durante mucho tiempo estuvo aturdida, casi sin poder pensar. Después de dos horas de dejarlo todo bailando, acabó agotada y con la mente un poco más clara.

Pero aun así no lograba sacudirse esa angustia.

Lo de las piernas de Adrián le oprimía el pecho y no la dejaba respirar, desde que subió al auto llevaba en la mano el arroz con leche que tanto le gustaba y, al bajar, no le había dado ni un bocado.

Tal como esperaba, Alan la llevó en auto hasta aquella vieja casa que Santiago había comprado tiempo atrás; pero esta vez seguramente habían

tenido tiempo de sobra para prepararla, porque la decoración ya no era la misma. Habían quitado la anterior y la habían rehecho al "estilo Santiago".

No vio ni a su tía ni a su primo; al parecer, durante ese año ambos habían estado yendo y viniendo entre un lugar y otro, y por entonces estaban en Londres.

Pero en la casa no faltaba nada. Había guardias, jardinero, cocinero y ama de llaves, igual que antes; el lugar estaba bien protegido, así que ya no hacía falta preocuparse por la seguridad de la abuela.

Mercedes la esperaba con la comida lista; al verla, sonrió con ternura, pero enseguida notó que no se veía bien.

-¿Qué pasa? ¿Hoy no estás contenta?

-No -se apuró a responder Olivia-. Estoy un poco cansada. En la escuela hubo un torneo deportivo y después fui a bailar.

-Entonces come rápido y acuéstate temprano. -Su abuela le sirvió de todo.

Su tía ya había contratado a mucha gente para cuidar a la abuela, y aun así ella seguía con su carácter de siempre. Cuando se trataba de su querida nieta, quería encargarse de todo ella misma.

-Está bien -dijo Olivia. Con la cabeza todavía entre el sueño y la realidad, seguía hundida en una angustia tremenda; pero, sin importar en qué tiempo ni en qué lugar estuviera, no quería que su abuelita se preocupara.

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