Beto volvió a sentarse en su lugar en la sala de juntas de la empresa. La noticia de que Adrián estaba hospitalizado quedó confirmada. Nico fue al hospital a propósito para verificarlo y trajo la información de vuelta.
Los directivos presentes estaban muy preocupados por el estado de salud de Adrián.
—De todas formas, sigue internado y ni los médicos saben cuándo va a despertar —dijo Nico con ansiedad —. Pero hay varios asuntos urgentes que necesitan la aprobación de Adri, y varios contratos importantes que requieren su firma. ¿Qué hacemos?
Solo Beto sabía que, con ese veneno, era imposible que despertara. En el mejor de los casos, quedaría con muerte cerebral.
—Esperemos unos días más. Si el señor Vargas no despierta, entonces la junta directiva deliberará sobre los pasos a seguir —dijo Beto.
Nico suspiró; no quedaba otra opción. Adrián no tenía descendencia, ni siquiera un heredero designado.
—Pero hay pagos que, según el contrato, la empresa está obligada a cumplir —agregó Beto— ¿No deberíamos al menos firmarlos nosotros, los directivos? Varias subcontratistas esperan la liquidación; son empresas pequeñas, la están pasando mal, no podemos hacerles eso.
—Eso sí que no. Cualquier pago que salga necesita la firma de Adri; no podemos saltarnos eso. —Nico fue el primero en oponerse.
Beto se contuvo, tragándose la rabia para hablar con calma:
—¿Y si ahora no puede firmar?
—¿No podemos esperar unos días? ¡Adri sigue en el hospital, no podemos actuar como si ya no estuviera!
Beto y Nico terminaron discutiendo acaloradamente por el asunto, y la cosa escaló tanto que Beto acabó
insultándolo mentalmente una y otra vez: "terco, imbécil".
Uno de los directivos intervino:
—Señor Bravo, el señor Vargas está delicado de salud.
¿Cómo es que usted no parece preocupado por eso y, en cambio, tiene tanta prisa por liquidar pagos a terceros?
—¡Exacto! —Nico encontró apoyo y se apresuró a secundarlo.
que no sabía si los planes del Corporativo Rossi para la región cambiarían.
Lo invadió una determinación implacable: cambiaran por las buenas o por las malas, él forzaría ese cambio.
Pero independientemente de si el Corporativo Rossi seguía desarrollándose en Altabrisa, lo importante era estrechar lazos con Fabián. Cualquier colaboración futura era posible; a ese niño rico había que tenerlo bien amarrado.
Fabián le dijo que el Corporativo Rossi valoraba el talento, y que el joven Rossi solo tenía un problema personal con Adrián; fuera de eso, a la gente realmente capaz, el Corporativo Rossi la aceptaba con los brazos abiertos.
Beto suspiró con desprecio. A estas alturas, ya no necesitaba que el Corporativo Rossi lo aceptara. Al contrario: ¿podría el Corporativo Rossi siquiera manejar la conferencia de prensa de ese día? ?
Seguiría teniendo presencia en Altabrisa?
Sentía un placer malicioso. Originalmente pensaba incluir a Nico en el negocio, después de todo eran amigos de años, pero su actitud lo decepcionó.
Con esa satisfacción amarga, llegó al salón de eventos. Con la invitación en mano, entró sin problema. Apenas cruzó la puerta, vio a Fabián y a Lorenzo sentados juntos, conversando en voz baja.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...