Capítulo 73 Sus gritos desesperados no servían de nada con Adrián; él se sobrepasaba cada vez más y apenas le quedaba ropa para cubrirse. Olivia incluso sospechaba que él ya se había quitado todo; podía sentir su piel pegada a la suya, con una sensación de humedad que la llenaba de terror.
Sentía un miedo que la asfixiaba.
Tal vez, esa noche no podría proteger nada de sí misma...
-Si sigues con esto, ¡te voy a odiar! -Lo decía en serio. Estaba por empezar una vida nueva, llena de ilusiones sobre su futuro, ¿y él pretendía arrastrarla de nuevo al infierno?
Tras tocar fondo en su desesperación, logró calmarse.
Físicamente, no tenía fuerza suficiente para resistirse a un Adrián que parecía fuera de sí.
Siendo así, era mejor pensar qué debía hacer si lo peor llegaba a suceder.
Primero, bajo ninguna circunstancia permitiría caer de nuevo en ese abismo junto a él.
Mañana mismo tendría que comprar la pastilla del día siguiente; eso era lo más importante. Además, no dejaría que este encuentro detuviera sus planes de escape. Una vez que pasara esta noche, la cuenta regresiva para dejar a Adrián sería de solo veinte días.
Si ya habían pasado cinco años, veinte días se irían volando...
En cuanto dejó de forcejear, los movimientos de Adrián se volvieron más pausados; incluso se acercó a su oído para susurrarle:
-Ya estás tranquila. ¿Ves que no cuesta nada? Solo tenías que hacerme caso...
Cerró los ojos, pero no pudo evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas.
-No llores, voy a ser cuidadoso. Solo te va a doler un poquito... aquí estoy...
Sintió los dedos de Adrián rozar su cara y, acto seguido, él le cubrió los ojos con la mano.
No entendía por qué lo hacía. Quizá, al no verle la cara, podía imaginar que en realidad era Paulina...
Ding-dong.
En ese preciso momento, sonó el timbre.
Adrián no reaccionó.
-Están tocando, es el servicio al cuarto que viene por la mesa. ¡Si no abres, van a entrar! -exclamó Olivia, aferrándose a esa última esperanza.
Él se quedó inmóvil un segundo y, por fin, se apartó.
Se apresuró a envolverse en el edredón mientras él se vestía con rapidez para ir a abrir.
Efectivamente, era Paulina.
Olivia suspiró de alivio. ¿Se había salvado? ¿Debería agradecerle a Paulina? Resultaba irónico y, al mismo tiempo, extrañamente lógico.
En cuanto se abrió la puerta, la voz de Paulina se escuchó nítidamente.
Era una voz dulce, entrecortada y forzada por el llanto.
-Perdóname, ¿te interrumpí?
-No, seguía despierto -respondió Adrián con una ternura repentina, pareciendo una persona distinta a la de hace un momento-. ¿Qué pasó?
-Tengo miedo, tuve una pesadilla... soñé que estaba de nuevo en el extranjero y yo... yo... -No pudo terminar la frase por la falta de aire y rompió a llorar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...