Capítulo 74 -No tengas miedo, voy contigo. Aquí estoy, conmigo no tienes de qué preocuparte.
"¿Qué es esto? Siento que la tercera en discordia soy yo", pensó Olivia.
-Ay... -Suspiró Paulina con voz mimada-. Gracias, Adri. Eres tan lindo conmigo.
-¿Quién más lo sería si no yo? -respondió Adrián con una ternura que se percibía en cada palabra.
-Hay algo más, pero no te vayas a enojar, ¿sí?- Siguió ella con ese tono suplicante.
Olivia no entendía por qué, si ya lo había convencido de irse, seguían ahí parados. ¿Planeaban seguir con su escenita romántica frente a su puerta?
-Claro que no me voy a enojar. Jamás podría enojarme contigo, Pau. Nunca lo haré.
De pronto, Olivia recordó aquel cuaderno titulado "100 cosas sobre Pau". Una de las promesas decía exactamente eso: que Adri nunca se enojaría con ella.
Su esposo resultó ser un hombre de palabra. Qué ironía.
Paulina sonaba todavía más melosa.
-Dime.
Sonaba tan empalagosa que uno podía imaginarla moviéndose con timidez fingida.
-Es que... no me gusta que duermas con Olivia. ¿ Ustedes... van a hacer "eso"?
Olivia se quedó sin palabras. Aquello superaba cualquier límite que hubiera imaginado.
Pero la respuesta de Adrián fue lo que terminó por dejarla pasmada.
Había programado el despertador a las cinco de la mañana con la intención de irse a escondidas, regresar a su hotel y después volver por su cuenta a Altabrisa. Sin embargo, al abrir la puerta, se llevó una sorpresa: su maleta estaba ahí afuera.
¿Quién la había llevado hasta ahí? ¿Adrián? Recordó que anoche él había estado revisando su celular; seguro vio la reservación del hotel en sus correos.
Llamó a la recepción del otro hotel para preguntar. Le confirmaron que su esposo había hecho los trámites para dejar la habitación y se había llevado sus pertenencias. "¿Pero cómo?", se preguntó Olivia. ¿Cómo logró que le creyeran que eran esposos? No era como si cargara con el acta de matrimonio a todos lados.
De nada servía reclamarle a la recepcionista. Como ya no tenía habitación a donde ir, decidió quedarse a descansar una hora más.
A las seis y media bajó a desayunar.
Tras servirse, buscó una mesa en el rincón más apartado, detrás de una columna y junto a la ventana.
Su plan era comer tranquila mientras observaba el jardín sin que nadie la molestara. Lo que no esperaba era que el grupo de Adrián también apareciera en el comedor. Como no la vieron por la columna, los cuatro se sentaron en la mesa que estaba frente a ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...