Capítulo 82 Aquella tarde pudo haber sido un recuerdo imborrable de su juventud, pero tras cinco años de matrimonio, ese amor secreto que cultivó por tanto tiempo terminó desgastándose hasta no dejar más que amargura.
No tenía ninguna prisa. Se sentó en una cafetería, disfrutó de su café y un postre con calma y después fue al cine.
Cuando la película terminó, ya era tarde. Como no había almorzado, tomó un taxi para ir a comer tacos de barbaсоа.
Al primer bocado, el sabor del consomé inundó su paladar, dejándola satisfecha.
Con eso terminó lo que tenía planeado para el día. Se sentía bien, así que decidió caminar por los pasajes comerciales para buscar un auto y, de paso, bajar la comida.
Los andadores estaban llenos de tienditas pintorescas y muy interesantes. Caminó sin prisa y, al ver a un grupo de jóvenes haciendo fila para comprar un pastel, decidió unirse a ellas por pura curiosidad.
Fue extraño; nadie pareció notar que cojeaba o, al menos, nadie la miró de forma diferente.
Al salir de la tienda con su pastel en las manos, sintió una emoción distinta. Se dio cuenta de que no era tan difícil salir del círculo asfixiante de Adrián. Resultaba que, fuera de la gente que lo rodeaba a él, los desconocidos no eran tan crueles.
Tomó un auto y regresó a casa.
Solo estaba doña Rosa; era obvio que Adrián todavía no volvía.
-¿Cómo quiere que prepare la cena hoy? -preguntó doña Rosa en cuanto la vio llegar.
-Ya no hace falta que me pregunte eso -respondió Olivia mientras sostenía su pastel.
Sabía que no le quedaba mucho tiempo en esa casa y no estaba segura de si Adrián seguiría contratando a la señora cuando ella se fuera. Al ver la cara de confusión de la mujer, suspiró con suavidad.
-De ahora en adelante, prepare las cosas a su gusto.
Haga lo que más le guste comer a usted.
O si ella decía:
-Me contaron que hay un lugar de comida muy rico, ¿ vamos este fin de semana?
Él contestaba sin falta:
-El fin de semana tengo una reunión con un cliente - o-: Voy a salir con Beto y los demás.
A cada una de sus propuestas, él siempre le daba la misma respuesta: "Luego lo vemos".
Ese luego se alargó por cinco años. Pero ese día, por fin, ella fue al cine por su cuenta, comió lo que quiso y recibió la amabilidad de personas extrañas. Se encargó de cerrar ese ciclo de cinco años de la mejor manera.
Daban las doce de la noche y Adrián todavía no regresaba. El día diecinueve de la cuenta regresiva había terminado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...