Capítulo 88 Alguien quería que, a la fuerza, Olivia tomara jugo de mango; la querían asesinar. Si perdía el conocimiento por la alergia, ni siquiera se habría dado cuenta de que había un incendio.
"¿Querían que me quemara viva mientras estaba inconsciente?", pensó ella.
Por eso se lo tomó.
"Si alguien tiene tantas ganas de cometer un delito, yo misma la ayudaré a que se asegure de que la condenen".
Olivia sabía algo que los demás ignoraban: según su experiencia con la alergia al mango, solo le salían ronchas; nunca se había desmayado. Se preguntaba por qué darían por hecho que perdería el sentido, y llegó a una conclusión: tenía que ser por Adrián.
Solo hubo una vez en la que ella comió pastel de mango por error y tuvo una reacción alérgica grave.
En ese entonces llevaban poco tiempo de casados y, como no quería que él le viera la cara llena de sarpullido, se encerró en el cuarto fingiendo que dormía para no salir.
Adrián estuvo tocando a la puerta, pero ella no le abrió. Al final, doña Rosa se asustó tanto que empezó a decir que las alergias podían provocar un choque anafiláctico y que tal vez había pasado algo malo. Por eso, Adrián derribó la puerta y, al verla tendida en la cama, pensó que estaba en shock.
No sabía quién de los dos quería verla muerta,o si eran ambos, pero lo que sí sabía era que no iba a morirse por comer mango, ni tampoco se desmayaría.
¡Así que esta vez le tocaría fingir que había perdido el conocimiento! Incluso esa frase de: "Si me muero, ya no me deberás nada", había sido puro teatro. ¿Quién decía que ella no sabía hacerse la víctima?
Lo malo fue que, una vez en el hospital, a Olivia le dio pena seguir con el numerito; sentía que no podía quitarles el tiempo a los médicos cuando solo se trataba de una simple alergia.
Afuera de la sala de observación, Adrián y Paulina seguían hablando. Olivia se incorporó en la camilla y, al ver su bolso sobre la mesa, estiró el brazo para alcanzarlo.
-¿Qué necesitas? ¡Yo te lo traigo! -exclamó Adrián al verla. Entró de prisa a la habitación.
Paulina no se había ido; se quedó vigilando todo lo que pasaba desde afuera. Olivia ya había tomado su bolso. Lo abrió y sacó su celular; todavía tenía batería.
Paulina se puso pálida.
-¿Cómo crees? Ya pregunté bien lo que pasó. La asistente me dijo que ella te llevó a la sala y que ella misma te preparó el jugo de mango. Sobre lo de la puerta, dice que no tiene idea y que ella no echó llave.
-¿Jugo de mango? -Olivia la atrapó con la mirada mientras la otra mujer se ponía más nerviosa-. Yo nunca mencioné que hubiera tomado jugo de mango, ¿cómo sabes que era de eso?
La mirada de Paulina se volvió aún más errática.
-No, es que... como asistente de Adri, tuve que investigar un poco antes de venir. La asistente me contó todo, desde que te recibió hasta que te pidió que esperaras en la sala.
-¿En serio? -Al terminar de hablar, Olivia giró la cabeza para ver fijamente a Adrián-. No hay mucha gente que sepa que soy alérgica al mango. Ni siquiera mis papás lo saben. Solo tú lo sabías, Adrián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...