Capítulo 9 Para sorpresa de Olivia, Adrián bajó la cabeza y sopló sobre la herida de la mujer.
-Ponte algo al rato, no te vaya a quedar marcа.
Olivia jamás había visto esa mirada en Adrián. Ni siquiera cuando sufrió el accidente de auto, con el cuerpo destrozado y una pierna inutilizada, llena de cicatrices, Adrián había mostrado esa expresión de afecto tan natural, ese dolor que parecía calarle hasta los huesos.
Sí, alguna vez le había preguntado con suavidad: "¿Te duele? Si te duele, llora". Pero aquello no era compasión nacida del amor, era pura culpa. Nunca sostuvo sus heridas con cuidado ni las protegió; ante las cicatrices que cubrían la piel de su esposa, siempre eligió la evasión, el escape, el no mirar.
-No te preocupes, en serio no me duele nada -dijo Paulina, impostando un tono aún más dulce y frágil.
Adrián alzó la mirada hacia su esposa.
-Olivia, ve lo madura que es Pau y tú ni siquiera te disculpas.
Las lágrimas empañaron la visión de Olivia sin que se diera cuenta, desdibujando la cara de su marido ante sus ojos.
-¿Por qué debería disculparme? ¿Porque se presenta como la esposa de mi marido? ¿Tengo que pedir perdón por eso?
-¿Por qué te has vuelto tan sangrona? Pau ya te lo explicó, ¿no? Fue un malentendido con el señor Ortiz, solo le seguimos la corriente por el bien del proyecto.
¿Por qué sigues aferrada a lo mismo?
Adrián estaba enojado otra vez. Siempre que ella " ofendía" a su querida Pau, se enfurecía. Olivia negó, sonriendo con amargura.
-No, te equivocas. No me interesa aferrarme a nada.
Ni siquiera los desmentí ahí mismo. Quien quiera ser la señora Vargas, que lo sea, me da igual. Adrián, ya te pedí el divorcio; acéptalo de una vez y todo será legal.
Si no los había desenmascarado en ese momento, fue porque no valía la pena. Si de todos modos se iban a divorciar, ¿para qué buscarse otro problema?
-Claro, tienes razón... Yo solo quedé coja de una pierna, pero ella... ¡ella se rasguñó la muñeca!
Vio un destello de dolor agudo cruzar la mirada de Adrián. Aflojó el agarre y retrocedió un par de pasos.
En cuanto se sintió libre, Olivia giró y corrió hacia el ascensor.
Sí, corrió. No le importó lo torpe o lamentable que se viera su estar al intentar apresurarse con su pierna dañada. No podía permitir, bajo ninguna circunstancia, que Adrián viera las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
Desde el momento del accidente, pasando por la boda y los cinco años de matrimonio, esa era la primera vez que usaba su lesión para atacarlo.
Antes, siempre había cuidado sus sentimientos con un tacto exquisito, priorizando lo que pensaba, temiendo que sintiera culpa, preocupación o remordimiento. Por eso nunca mencionaba cómo estaba su pierna, y mucho menos hablaba del accidente de hace cinco años.
Aunque tuviera que soportar habladurías y miradas de desprecio, se lo guardaba todo y lo procesaba en silencio. Solo quería darle un hogar tranquilo, cálido y libre de cargas. Solo tenía la esperanza de que su amor por él, con el paso del tiempo, floreciera. Qué lástima...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...