Capitulo 8 Capítulo 8 En ese momento, la maestra Carmen recibió una Ilamada. Por lo que se alcanzaba a escuchar, alguien la estaba buscando con urgencia. Olivia no quiso interrumpir los asuntos de la maestra, así que decidió que era hora de irse.
Adrián aprovechó la oportunidad para ofrecerse.
-¿Dónde se están hospedando? Si gustan, nosotros los llevamos.
Resultó que se quedaban en el hotel de al lado, por lo que no necesitaban el transporte. Sin embargo, la maestra Carmen seguía preocupada por Olivia y le preguntó dónde vivía. Ella le echó un rápido vistazo a Adrián antes de mencionar el nombre de la calle y del fraccionamiento.
-Yo me pido un taxi, tú lleva a Olivia -insistió Carmen.
Fue entonces cuando Adrián intervino con naturalidad.
-De hecho, nosotros vivimos en el fraccionamiento que está junto al de la señorita Muñoz. Nosotros la llevamos, nos queda de paso.
-Pues... -Carmen dudó un instante.
Olivia, en cambio, aceptó con una actitud abierta y despreocupada.
-Va, me parece bien. Muchas gracias por la molestia, señor Vargas.
Recalcó con notoria ironía las palabras "señor Vargas". Adrián escuchó el énfasis y arrugó la frente con disgusto. Olivia fingió no darse cuenta de su reacción.
Con eso resuelto, Adrián, Olivia y Paulina tomaron el ascensor hacia el estacionamiento subterráneo.
Al llegar, Paulina no avanzó hacia el auto. Se detuvo en la entrada con una sonrisita y, usando ese tono dulce y empalagoso que la caracterizaba, dijo:
-Listo, Adri, váyanse a casa, yo me pido un taxi por la aplicación. Olivia, aquí te devuelvo tu título de señora Vargas.
¿Cómo que devolvérselo? ¿En qué momento había aceptado ella prestar nada?
Sin darle tiempo a responder, Paulina se colgó del brazo de Olivia y lo sacudió con falsa inocencia.
Esa actuación era tan mala que solo Adrián podría creérsela. Especialmente porque, mientras lo detenía, Paulina se las arreglaba para mostrarle un pequeño rasguño en la muñeca. Ah, y en esa misma muñeca llevaba el reloj que acababan de comprar. Ese del que Olivia tenía diez iguales en casa.
Adrián vio la piel raspada y su mirada se volvió de preocupación.
-¿Qué te pasa? Siempre has sido tranquila y sensata.
¿Por qué tienes tanta saña contra Pau?
-¿Saña? -Olivia rio-. ¿Qué saña podría tener en su contra? Después de todo, ella es la señora Vargas, ¿ no? ¿Quién soy yo para tenerle mala voluntad?
-Olivia... -Adrián se quedó mudo ante la respuesta, incapaz de responder. Bajó la mirada hacia Paulina-¿ Te duele?
-No, para nada... -gimoteó Paulina con voz nasal, negando el dolor mientras, muy a propósito, acercaba la muñeca lastimada a el mentón de él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...