Capítulo 92 Abrió las cortinas y la luz del sol entró; era tan intensa que la lastimó, obligándola a cerrar los ojos.
Él estaba sentado a la orilla de la cama y, con ese tono dulce que tanto lo caracterizaba, la despertó:
-Dormilona, ¿todavía no piensas levantarte? Fui por unos tamalitos para desayunar.
Olivia se sintió confundida.
¿Qué estaba pasando? ¿Todo lo del día anterior había sido un sueño?
Pero la siguiente frase de Adrián le confirmó que aquello no había sido producto de su imaginación.
-Ven, déjame ver si ya se te quitó la alergia -dijo mientras intentaba tomarle la cara para revisarla.
Se dio la vuelta, se bajó de la cama y lo ignoró.
Mientras se arreglaba en el baño y se lavaba los dientes, pensó en sus planes para el día.
Ahora que esperaba su visa, sus días se sentían extrañamente libres; decidió que iría a pasar tiempo con su abuelita. Se iría pronto del país y estaba segura de que la señora la extrañaría mucho.
Era el día quince de la cuenta regresiva para dejar a Adrián.
Cuando terminó y salió del baño, él ya estaba sentado a la mesa.
En realidad, se había despertado tardísimo; lo normal era que él ya estuviera en la oficina, ¿pero por qué seguía ahí desayunando?
En cinco años de matrimonio, aquello era inaudito; nunca se quedaba en la casa a desayunar tan tarde.
Como Adrián estaba en el comedor, ella decidió que no comería ahí.
Prefería bajar por un café y pedir un taxi para ir a Santa María; se le antojaba el caldo de carnita con fideos que preparaba su abuela. Solo de pensar en su sazón, le rugió el estómago.
Guardó todos los documentos necesarios para la visa en un bolso grande. Se sentía más tranquila dejando esas cosas importantes en casa de su abuela; así podría irse desde allá cuando llegara el momento. 1.
-¿A dónde vas? ¿No vas a desayunar? -le preguntó él desde la mesa.
¿Para qué quería vacaciones? Si se quedaba todo el día metido en la casa, le resultaría muy difícil salir a terminar los trámites de su viaje.
Sin embargo, pronto se tranquilizó; después de todo, ¿ quién decía que se quedaría encerrado? Ni siquiera los fines de semana solía pasar un día completo en el hogar.
Él se levantó de la silla y se acercó a ella con esa mirada dulce que ella tanto conocía.
-¿Por qué pones esa cara? ¿Te molesta que nunca me tome días libres para estar contigo?
Al escucharlo, parecía que el Adrián de antes, ese que existía antes de que apareciera Paulina, hubiera regresado. Sin embargo, ese tampoco era alguien que valiera la pena extrañar.
-Para nada -dijo ella mientras se cambiaba los zapatos.
-Te acompaño a donde vayas, pero primero desayuna. ¿No querías tamalitos? Manejé media hora hasta el pueblo para comprarlos.
Terminó de calzarse y le dio las gracias, pero no se quedó.
Los tamales que alguna vez quiso compartir con él, ya se los había comido sola.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...