Capítulo 97 -Claro, está bien -respondió él, y por su voz se notaba que estaba de excelente humor.
Ese ánimo tan positivo lo acompañó durante todo el trayecto hasta que llegaron a la casa de la abuelita.
En ese momento, Mercedes se disponía a almorzar.
Sobre la mesa solo había un plato de frijoles de la olla, un poco de salsa y unas cuantas tortillas. Al verlos llegar, se mostró sorprendida y apenada, por lo que se apresuró a recoger los platos.
-¿Cómo es que vienen a estas horas? ¿Ya comieron? i Ahora mismo les preparo algo!
Olivia observó la sencillez de aquella comida y no pudo evitar compararla con los banquetes que su abuela siempre le preparaba cada vez que iba de visita.
-¿Por qué estás comiendo tan poсо?
La anciana se apresuró a levantar los platos de la mesa.
-Es que esto me sobró del desayuno y me dio lástima tirarlo, así que decidí aprovecharlo. No creas que como así todos los días.
Olivia no le creyó y, mientras la miraba, no pudo evitar hacer un puchero de desaprobación.
-Vamos, no me pongas esa cara, que hasta parece que vas a llorar. ¡Ahorita voy a cocinar algo rico, espérenme! -dijo Mercedes mientras se escabullía hacia la cocina con los platos, como si intentara huir de los cuestionamientos de su nieta.
Olivia sintió una presión. No le cabía duda de que aquello no era algo de una sola vez.
Adrián dejó en un rincón las cosas que le habían comprado y se acercó a ella, divertido.
-En cuanto pisas la casa de tu abuela, te conviertes en una niña.
Olivia lo ignoró y fue tras Mercedes a la cocina.
La abuelita ya había abierto el refrigerador y sacaba un poco de carne para mostrársela.
-Mira, mira, aquí tengo carne fresca que compré para la cena. Lo que pasa es que me agarraste descuidada comiendo sobras, eso fue todo.
Sin embargo, Olivia seguía molesta y no estaba dispuesta a dejar pasar el asunto tan fácilmente.
Mercedes rio.
-Ay, niña, ya, tranquila. No han almorzado, ¿verdad? ¿ Qué se les antoja? Yo se los preparo.
-Un caldito de carne con fideos -murmuró Olivia en voz baja.
-¡Sale y vale! -exclamó la abuela con alegría-i Vayan a sentarse a la sala, que ahorita se las llevo!
Olivia no se hizo del rogar y se llevó a Mercedes a la sala.
La abuela todavía se veía dudosa.
-¿De verdad vas a dejar que él cocine?
-¡Sí! Usted siéntese, abuelita, mientras comemos uvas.
En realidad, Adrián jamás había cocinado en la casa donde vivían. Siendo el director general de una empresa tan importante, parecía imposible que se pusiera el delantal para prepararle algo de comer.
Pero Olivia sabía que él era capaz de hacerlo.
Recordaba que, cuando estaban en la preparatoria, su grupo organizó un día de campo. Al llegar al lugar, todos sus compañeros empezaron a correr y a jugar como si fueran niños pequeños. Él, que siempre había sido alguien muy reservado, se quedó aparte mientras los demás causaban problemas en la orilla del río.
Hizo una pequeña fogata con piedras, encendió el fuego y se encargó de cocinar para su equipo.
Tiempo después se enteró de que, aunque su familia tenía mucho dinero, en realidad sus padres no le prestaban mucha atención y él tenía que hacerse cargo de sus propias cosas.
Adrián siempre lucía impecable, con un aspecto pulcro y una presencia imponente que transmitía mucha seguridad. Aquel día de campo fue, de hecho, la única vez que Olivia lo vio perder un poco la compostura.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...