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Mi Esposo, El Divorcio Está Servido romance Capítulo 4

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Había cedido tanto que ya la habían empujado al abismo.

La voz del licenciado Cortés regresó a la línea: —Si está completamente segura, puedo prepararle un borrador preliminar para mañana por la mañana. Respecto a la custodia del niño, usted ha sido su cuidadora principal todo este tiempo; ese es un punto muy fuerte a su favor ante el juez.-

El niño.

Las pestañas de Valeria temblaron levemente.

Desde el salón de banquetes, llegó la voz emocionada de Diego.

—¡Quiero darle la primera rebanada de pastel a la tía Natalia!

Le siguió una ola de risas tiernas de los invitados.

Alguien comentó: —Diego de verdad adora a su tía.

Otra persona respondió: —Es que Natalia es muy dulce con él, con razón el niño no se le despega.

Incluso hubo quien bromeó: —Si uno no supiera, pensaría que Natalia es la verdadera madre de Diego.

Valeria, parada al otro lado de la puerta, escuchó cada palabra con absoluta claridad.

No abrió la puerta para entrar.

Tampoco se obligó a caminar hacia la multitud con una sonrisa fingida, pretendiendo que no le importaba, como solía hacer en el pasado.

Simplemente se quedó quieta.

Sentía como si le estuvieran vaciando el pecho lentamente. Dolió tanto que, al final, solo quedó una profunda anestesia emocional.

El licenciado Cortés seguía esperando su respuesta.

Valeria habló despacio:

—No pelearé la custodia por ahora.

El abogado se quedó desconcertado: —¿Está segura?

Valeria cerró los ojos.

Por supuesto que le partía el alma dejar a Diego.

Era el hijo que había llevado en su vientre por nueve meses y por el que casi pierde la vida en la sala de parto.

Cuando Diego nació, era pequeñito. Su llanto era débil y los médicos dijeron que sus pulmones no habían madurado bien, por lo que tuvo que ser trasladado a la incubadora. Cuando le pasó el efecto de la anestesia de la cesárea, el dolor la dejó pálida como el papel, pero aun así obligó a las enfermeras a llevarla en silla de ruedas a ver a su bebé.

A través del cristal, vio al pequeño Diego lleno de tubos.

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

Capítulo 4 3

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