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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1498

Amelia suspiró aliviada. Al menos los otros proyectos no habían sido contaminados. Su mayor temor era que en otras obras ya terminadas también hubieran cambiado los materiales por otros de mala calidad.

—Fabián es accionista de la empresa. Si algo sale mal en otros proyectos, afectaría la reputación del Grupo Esencia y, por ende, sus propios intereses. Así que, en circunstancias normales, no se arriesgaría por una ganancia insignificante —explicó Dorian cerrando el archivo y mirando a Amelia—. Pero el proyecto del Pabellón de Ciencias es una obra benéfica construida en tu nombre, no tiene tanta relación directa con la empresa. Si él saca tajada de ahí, no afecta sus acciones en el grupo. Lo más importante es que Fabián se jubila este año. Según las normas de la empresa, tenemos derecho a recomprar las acciones de los empleados que se jubilan. Fabián presiente que no podrá conservar sus acciones actuales después de retirarse, así que quiere aprovechar para llenarse los bolsillos antes de irse. Ahora bien, si esto es pura avaricia o si tiene otro propósito, eso ya es difícil de decir.

—¿Qué otro propósito? —preguntó Amelia mirando instintivamente a Dorian—. ¿Acaso podría ser algo contra mí? Ni siquiera lo conozco.

Siendo un proyecto donado a su nombre, si algo salía mal, la culpa recaería naturalmente sobre ella, pero no tenía ningún trato con Fabián.

—Tú no lo conoces, pero no se puede descartar que detrás de él haya otros intereses de gente que te guarda rencor —dijo Dorian—. Fabiana Samper, Otto Samper, Cintia Valdez de Ferrer, e incluso las hermanas Raquel y Adela Valenzuela que se han metido recientemente... ¿cuál de todos ellos no querría verte muerta?

Amelia se quedó en silencio un momento.

—¿Esto es lo que llaman cargar con la culpa por tener algo valioso? —preguntó frunciendo el ceño—. No tengo problemas con ninguno de ellos, pero solo por estar relacionada contigo, me he convertido en una espina en su costado.

—Es culpa mía —dijo Dorian—. Tú solo has sido implicada sin tener vela en el entierro.

—Pues qué mala suerte tengo —comentó Amelia, examinando a Dorian con la mirada—. Dime, ¿solo a mí me atacan así, o a cualquier mujer que esté a tu lado le harían lo mismo?

En realidad, se inclinaba a pensar que era algo personal contra ella.

La gran diferencia de estatus entre ella y Dorian provocaba que no se resignaran, y el hecho de que ella no tuviera una familia poderosa que la respaldara alimentaba esa falta de resignación, haciéndoles creer que podían pisotearla a su antojo.

Cuando Cintia le provocó el aborto a escondidas fue un claro ejemplo de ello.

—No importa lo que piensen ellas —Dorian cerró el archivo y fijó sus ojos oscuros en Amelia—. No dejaré que te vuelvan a hacer daño, ¡te lo prometo!

Amelia alzó la vista para mirarlo.

Como ya contaba con una red de inteligencia bastante completa, al final de la jornada laboral le envió a Dorian la red de relaciones sociales más reciente de Fabián.

A simple vista, no había nada extraño. No tenía ningún trato con Otto, ni con Fabiana, ni con las hermanas de la familia Valenzuela. En los datos preliminares tampoco aparecían registros de llamadas relevantes. Con Cintia solo había tenido relación laboral cuando ella aún estaba en la empresa, pero era un vínculo superficial, sin mayor contacto.

Y desde que expulsaron a Cintia de la empresa el año pasado, la investigación preliminar no mostraba que existiera contacto alguno entre ella y Fabián.

Dorian frunció el ceño.

—¿Qué pasa?

Amelia, que seguía en la oficina ayudando a Dorian a revisar la documentación de compras del Pabellón de Ciencias, notó su gesto y le preguntó.

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