Antes, Dorian no comprendía a su abuelo, pero ahora veía que el anciano tenía verdadera visión y carácter.
Lástima que, al final, su abuelo fue demasiado bondadoso y nunca le compartió sus sospechas sobre Cintia.
O tal vez Cintia se disfrazó demasiado bien al entrar en la familia Ferrer; el cuidado casi maternal que le daba a Dorian redujo las defensas del anciano, e incluso las del propio Dorian, haciéndoles pasar por alto la crueldad que se escondía bajo su fachada de mujer decente.
Ayer, en el video de vigilancia, Cintia se mantuvo siempre impasible frente a Fabiana.
En cambio, Patricia, quien tomó la iniciativa de hablar con la chica, no pudo ocultar su emoción. Si no fuera una niña que ella misma cuidó o entregó, Patricia no habría reaccionado así.
Comparada con ellas, Fabiana se mostró mucho más fría. Solo les dedicó una mirada inexpresiva y siguió subiendo las escaleras con su pesada cubeta de agua.
A diferencia de lo dulce que era con Cintia cuando vivía con los Sabín, la Fabiana de ayer ya no se molestaba en adularla, aunque tampoco había odio en su mirada.
Por eso Dorian dedujo que, muy probablemente, Fabiana aún no sabía nada.
Su frialdad hacia Cintia se debía simplemente a que Cintia ya no le servía para nada.
En eso, se parecía mucho a su madre.
Patricia ya había regresado a Valverde.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)