—Sí —confirmó el jefe de seguridad a su lado—. Es la plaza del parque. El ambiente es agradable y tiene buenas instalaciones. Muchos jubilados van a bailar, tocar el violín, cantar o jugar ajedrez. Usan bocinas pequeñas, así que no hacen mucho ruido ni molestan a nadie; por eso no hay quejas. Es su punto de reunión habitual.
Amelia asintió.
—Ya veo.
No dijo más.
La plaza frente a la empresa estaba tranquila. Aparte del tráfico y los peatones en la banqueta, nadie se detenía ni merodeaba. Todo parecía normal.
Con la lenta aproximación de una caravana de vehículos a lo lejos, la comitiva de inspección llegó a la entrada del edificio.
Dorian bajó personalmente con varios vicepresidentes de alto nivel para recibirlos. Tras los saludos protocolarios, guio al grupo hacia el vestíbulo.
El vestíbulo había sido despejado. Guardias de civil vigilaban discretamente cada acceso para asegurar que ninguna persona sospechosa pudiera entrar.
Aun así, Amelia no se atrevió a relajarse. Le aterrorizaba la idea de que alguien irrumpiera de repente para armar un escándalo.
En un día normal, a Amelia no le preocuparía tanto; tenía pruebas suficientes y, por más que gritaran, no lograrían gran cosa. Pero hoy era diferente. La audiencia del caso de Fabiana coincidía con la visita de la comitiva, y Dorian no podía perder tiempo. La imagen corporativa de Grupo Esencia no podía permitirse ninguna mancha.
Aunque tuvieran pruebas de que todo estaba siendo orquestado desde las sombras, un incidente inevitablemente retrasaría a Dorian.
La comitiva había venido por el proyecto del puerto. Ya habían hecho inspecciones en el sitio y hoy venían a la empresa para conocer a fondo la planificación, la estrategia y la integración con los desarrollos inmobiliarios y comerciales de la zona. Eran personas muy importantes; no había margen de error.
Por eso, durante las más de dos horas que duró la visita, Amelia mantuvo los nervios a flor de piel, temiendo cualquier contratiempo.
Afortunadamente, hasta que la comitiva salió de los elevadores, los alrededores de la empresa se mantuvieron en calma.

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