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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1598

Amelia tuvo que hablarle con mucha dulzura para convencer a Serena de volver a la habitación.

Quizá porque no se sentía bien, la niña no se le despeguaba. Quería que la cargara todo el tiempo, decía que tenía miedo.

Cuando le preguntaba por qué tenía miedo, no respondía; solo hundía la cara en su pecho en silencio, abrazándola fuerte y negándose a que la bajara.

—Ha estado así desde que despertó y no te vio —comentó Frida desde un lado—. Lloraba pidiendo a sus papás y no había forma de calmarla. Vi la transmisión en vivo de las noticias y supe que tú y Dorian estaban ocupados, así que no quise llamar. Le puse la transmisión para que los viera y solo así dejó de llorar. Supongo que como se siente mal y despertó sola, le entró la inseguridad.

Amelia la abrazó con fuerza, sintiendo lástima, y bajó la mirada hacia Serena, que estaba acurrucada contra ella sin energía.

—No tengas miedo, mi amor. Papá y mamá están aquí.

Serena soltó un suave «mjm», y no dijo más, solo se frotó contra su pecho.

—Yo creo que le falta sueño —dijo Frida—. En la mañana durmió muy mal, seguro tuvo pesadillas. Se quedaba dormida y de repente soltaba el llanto; se despertó asustada varias veces. Acuéstate un rato con ella.

—Sí —asintió Amelia, sintiéndose un poco culpable—. Perdón por las molestias...

—¡Párale, párale! —la interrumpió Frida de inmediato—. ¿Desde cuándo tanta formalidad conmigo? Bueno, duerman. No las molesto más, yo también voy a echarme una siesta.

Después de despedirse de Serena, Frida se regresó a su casa.

Serena realmente no había descansado bien. Se quedó quieta en los brazos de Amelia y, sin darse cuenta, se quedó dormida.

Amelia la llevó a la cama, pero apenas la soltó, la niña se despertó sobresaltada y buscó su mano con pánico.

—Mamá está aquí.

Amelia la tranquilizó en voz baja y se acostó a su lado. Solo entonces Serena volvió a dormirse tranquila.

Su intención original era solo limpiar la superficie, pero al terminar vio que Serena seguía dormida, así que abrió los cajones para ordenarlos también. Para su sorpresa, en cuanto abrió uno, vio su viejo celular, el que se había olvidado en casa de Frida en Maristela.

Amelia se detuvo en seco, con una mirada de confusión, y dudó un momento antes de tomar el aparato.

Estaba sin batería.

Amelia tomó un cargador que había cerca y lo conectó.

El celular se encendió rápido; todo adentro seguía igual.

En aquel entonces, harta de los altibajos emocionales causados por Dorian, había comprado otro celular y otro chip, con la intención de deshacerse del viejo junto con todas sus redes sociales. No pensaba tirarlo, simplemente quería apagarlo para aplicar el «ojos que no ven, corazón que no siente», pero por error Serena lo sacó y se quedó olvidado en casa de Frida.

De todos modos, el resultado era el mismo que si lo hubiera apagado, así que no volvió a buscarlo. Siempre creyó que seguía en casa de Frida; no esperaba que Dorian lo tuviera.

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