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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1615

Los guardias llegaron rápidamente y sacaron a una Adela llorosa y a una Raquel pálida.

El pasillo quedó en silencio.

Dorian finalmente pudo bajar la mirada hacia Amelia.

En su frente ya se había formado un moretón abultado.

—Vamos adentro a curarte eso —le dijo en voz baja, rodeándola con el brazo para entrar.

Petra, Manuel, Óscar y Lorenzo intentaron seguirlos con urgencia, pero Dorian extendió el brazo bloqueando la puerta.

—Ustedes váyanse.

—Quiero ver la herida de Amandita... —sollozó Petra—. Perdóname, hija, de verdad no fue mi intención.

—¡Es que no piensas! —le reprochó Manuel, frustrado—. Te lo dije hace años, esa parte de la familia solo le importa el dinero, te dije que mantuvieras distancia y no hiciste caso. ¡Mira ahora! ¿Ves cómo han dejado a Amandita?

Óscar, sintiendo lástima por Petra, la abrazó.

—Todos somos parientes, hombre. Nadie pensó que Adela, siendo tan joven, tuviera esa mano tan pesada...

Luego miró preocupado a Amelia.

—Amandita, no culpes a tu mamá. Ella solo pensaba que, siendo familia, era bueno mantener el contacto. No se imaginaba que Adela fuera esa clase de persona.

Amelia les lanzó una mirada indescifrable.

Antes, cuando no recordaba su infancia, sus emociones hacia ellos eran tenues; los veía casi como a extraños. Pero ahora, con los recuerdos emergiendo, el pasado y el presente se entrelazaban, dejándola con un nudo de sentimientos encontrados.

En el pasado, la querían mucho, la adoraban como a una princesa.

Ahora... no es que fueran malas personas o que no la quisieran. Simplemente eran ingenuos, no sabían distinguir el bien del mal y caían fácil en las trampas de otros. Y esa falta de criterio había creado una grieta incómoda en aquel amor incondicional de su niñez.

Amelia no sabía cómo procesar esa mezcla de sensaciones. Quizás por el golpe en la cabeza, el flujo repentino de recuerdos y emociones hizo que el dolor palpitante en su frente se extendiera a todo el cráneo, acompañado de un ligero mareo.

Entrada de la Estación de Policía / Fiscalía

Yael frenó el coche, tomó el archivo del asiento del copiloto, abrió la puerta y caminó a paso veloz hacia la sala de recepción.

El abogado Guillermo bajó rápidamente y lo siguió.

Había mucha gente en el vestíbulo realizando trámites.

—Buenas tardes, vengo a levantar una denuncia —dijo Yael en cuanto llegó al área de informes.

El encargado, al ver su expresión grave, se levantó de inmediato y los dirigió al área de denuncias.

Las ventanillas estaban ocupadas.

Guillermo levantó los documentos de prueba y se dirigió directamente al personal:

—Este es un caso urgente. Los sospechosos podrían intentar salir del país en cualquier momento, necesitamos solicitar una alerta migratoria de inmediato. Ya hablamos con el oficial Peralta en el camino, si hay mucha gente, podemos pasar directamente con él...

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