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Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1681

***

Al igual que en aquella noche de hace muchos años.

El sonido de una respiración agitada resonaba en el reducido espacio.

Pasó mucho tiempo hasta que toda la habitación finalmente volvió a quedar en calma.

Amelia descansaba sobre el pecho de Dorian, recuperando el aliento poco a poco.

La casa ya había sido limpiada a fondo; las sábanas y las fundas de la cama estaban recién lavadas.

Justo al entrar, Amelia se había dado cuenta de que el cuarto no tenía ese olor a humedad de haber estado deshabitado tanto tiempo.

Aunque la casa era antigua, en el aire flotaba un ligero aroma a jabón mezclado con la frescura del sol y el pasto, sin sentirse sofocante en lo absoluto.

Todo el lugar seguía igual que cuando se conocieron, no había cambiado nada, aunque en el fondo sentía que algo era diferente. Amelia no sabría explicar qué era, ni tampoco tenía energía para observarlo con atención; aún no se recuperaba del todo de la intensidad de lo que acababa de pasar.

Dorian tampoco se había calmado por completo. La mantenía abrazada mientras jugaba con sus dedos.

—¿Por qué de repente quisiste volver a comprar esta casa? —le preguntó.

—No quería perderla —dijo Amelia con voz apagada. Aún seguía recostada sobre su pecho y su respiración seguía algo agitada.

Dorian bajó la mirada hacia ella.

—¿No querías perderla, pero la vendiste sin dudarlo en aquel entonces?

—Es que quería cortar por lo sano contigo —dijo Amelia, levantando la vista para mirarlo—. ¿Y tú? ¿Por qué compraste esta casa de repente?

Dorian la observó, acariciando suavemente las yemas de sus dedos durante un buen rato, antes de responder en voz baja.

—Yo tampoco quería perderla.

Amelia no pudo evitar sonreír.

—¿Cuándo la compraste?

—La primera vez que regresé de Zurich —dijo Dorian, mirándola con tranquilidad en sus oscuros ojos—. Aquella vez me mentiste diciendo que habías abortado y que habías dejado la escuela, así que no tuve más remedio que dejarte ir. En ese momento sentí que, si estabas dispuesta a renunciar a nuestro bebé y al futuro por el que tanto te habías esforzado con tal de cortar todo lazo conmigo, probablemente jamás volveríamos a tener una oportunidad. Por eso, también se me cruzó por la mente cortar por lo sano y le pedí a Yael que se deshiciera de la casa donde vivíamos.

Amelia sintió un nudo en la garganta y levantó la vista hacia él.

Capítulo 1681 1

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