Entrar Via

Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 113

Candela fue trasladada a la sala común después de varios días, y por fin le quitaron todos esos aparatos de monitoreo. Su estado mejoró bastante.

Fidel casi no se movía del hospital, cuidándola día y noche. Mireia pasaba todas las mañanas, trayéndole los pendientes de la empresa para que los atendiera desde ahí.

El área de visitas fuera de la habitación se volvió, básicamente, la oficina improvisada de Fidel.

Candela podía escuchar sus voces desde dentro, platicando sobre temas de trabajo. Sabía mejor que nadie que todo este escándalo lo había complicado para Fidel. Por cómo hablaba Mireia, el consejo directivo de Grupo Arroyo quería que ella saliera a aclarar las cosas, diciendo que todo había sido un malentendido.

La puerta de la habitación se abrió, y el inconfundible aroma a cedro de Fidel llenó el aire, dominando el olor a desinfectante del hospital.

Candela supo enseguida que era él, pero no quiso mirarlo.

Cerró los ojos, fingiendo dormir.

Fidel, por supuesto, se dio cuenta de que ella lo ignoraba a propósito.

Dejó la comida que Paloma había enviado en la mesa junto a la cama y volvió a observar a Candela tendida en la cama.

—Paloma dijo que esto es lo que te gusta comer. Déjame ayudarte, ¿quieres que te ayude a comer?

Apenas terminó de hablar y se acercó para ayudarla, Candela apretó el botón de emergencia para llamar a la enfermera.

En cuestión de segundos, la enfermera entró rápidamente. Después de todo, era una habitación VIP.

—Sra. Arroyo, ¿en qué puedo ayudarla?

Fidel estaba ahí parado, pero Candela ni siquiera le dirigió una mirada.

—Por favor, ¿podría conseguirme una cuidadora?

La enfermera dudó un momento y miró a Fidel, buscando su aprobación.

—Sr. Fidel, ¿usted qué opina…?

Fidel miró a la mujer en la cama. Solo ahora se dio cuenta de lo terca que podía ser Candela. Cuando se le metía algo en la cabeza, ni diez mulas la hacían cambiar de opinión.

—Haz lo que ella dice —ordenó.

Dicho esto, Fidel salió de la habitación.

La cuidadora no tardó mucho en llegar. Candela escuchó a Fidel dándole algunas instrucciones en el pasillo, pero no alcanzó a distinguir lo que decían. Después, la puerta se abrió y Fidel volvió a entrar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Hija Llama Mamá a Otra