Entrar Via

Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 116

Estas noticias sacudieron a Grupo Arroyo.

Durante los días en que Candela estuvo inconsciente, Fidel se quedó en el hospital, vigilándola de cerca, y los miembros del consejo no pudieron hacer nada al respecto.

Ahora que la noticia de que Candela había despertado llegó al consejo directivo, los miembros reaccionaron de inmediato.

Todos exigieron que Candela apareciera en público junto a Fidel, para desmentir cualquier rumor y disipar los malentendidos que circulaban en los medios.

Fidel escuchaba el reporte de Mireia en la sala de visitas del hospital, y Candela, desde la habitación, podía oírlo todo con claridad.

Pensar que, a estas alturas, todavía creían que ella era capaz de salir a defender a Fidel… Candela no sabía si debía reírse de esos directivos ingenuos, o burlarse de sí misma por haber sido tan fácil de manipular a sus ojos.

Entre ella y Fidel, los lazos se habían roto desde el instante en que él la encerró. No quedaba ni rastro del cariño que alguna vez pudo existir.

¿Cómo pretendían que ella ayudara a Fidel?

...

En la sala de visitas, Fidel hojeaba los informes financieros más recientes.

En solo una semana, las acciones de Grupo Arroyo se desplomaron, y el valor total de la empresa se esfumó en treinta y dos mil millones de pesos.

No era de extrañar que los accionistas estuvieran perdiendo la cabeza.

Fidel aventó el reporte sobre la mesa, con el ceño tan marcado que cualquiera podía notar la presión que sentía.

Mireia, de pie a un lado, no lograba encontrar una propuesta mejor.

Desde el punto de vista de la compañía, la sugerencia del consejo era la más viable y la menos costosa. Pero también era la más difícil de ejecutar.

A estas alturas, convencer a la señora Candela de colaborar con Fidel y fingir afecto en público era poco menos que imposible.

Y para colmo...

Mireia echó un vistazo nervioso a la puerta cerrada de la habitación.

Si Fidel intentaba forzar a Candela a cooperar, aun usando amenazas o promesas, hasta ella, como mujer, sentiría lástima por Candela.

Fidel terminó de firmar los documentos y, con la decisión ya tomada, pronunció con voz firme:

—Avísales al consejo que el lunes tendremos junta. Ese día les daré una respuesta definitiva.

Mireia abrió los ojos sorprendida.

Sabía bien que Fidel era hábil para los negocios, pero frente a una crisis de relaciones públicas tan fuerte, fuera de la propuesta del consejo, no veía qué otra carta podía jugar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Hija Llama Mamá a Otra