Felicia, con malas intenciones, levantó el pie y le bloqueó el paso.
—¿Quién se duerme tan temprano? Ya que estás aquí, juega con nosotros.
Fabián le dio un golpecito en la cabeza a Felicia con las cartas.
—Jugamos con dinero, ¿crees que cualquiera puede entrar?
Martina se levantó inconforme y agarró a Nerea del brazo.
—Fabián, ¿qué quieres decir? ¿A quién menosprecias? Nuestra Nere tiene dinero.
Luego le susurró al oído a Nerea:
—Hermana, tengo dinero. Hoy recibí muchos sobres rojos, no tengas miedo.
Fabián miró a Nerea desafiante.
—¿Tiene dinero? ¿Entonces jugamos?
Felicia retiró el pie y dijo con sarcasmo:
—Olvídalo, mejor vete a dormir. No vaya a ser que pierdas y no tengas para pagar, y tengas que usar el dinero del cumpleaños de Martina.
A Nerea no le interesaban las cartas, pero al escuchar que era por dinero, la cosa cambió.
Hoy en día solo le interesaban dos cosas: estudiar y ganar dinero.
Jaló a Martina para sentarse con elegancia y miró sonriendo a Fabián.
—¿Qué jugamos? ¿Cómo jugamos? ¿De a cuánto?
Fabián barajó las cartas y miró a Isabel.
—Isa, tú decide. ¿Qué quieres jugar?
Isabel estaba sentada junto a Cristian. Quizás por la presencia de Nerea, Cristian solo tenía el brazo sobre el respaldo del sofá, sin abrazarla.
Pero esa postura protectora no era muy diferente de un abrazo, de hecho, parecía más ambigua.
Isabel eligió lo que mejor se le daba.
—Póquer Texas Hold'em.
Fabián asintió.
—Va, algo tranquilo. Cien mil pesos la entrada, sin límite máximo.
Los influencers y celebridades que miraban contuvieron el aliento.
Cien mil de entrada y sin límite; en una sola mano se podían ir fácilmente millones. Si tenías mala suerte, podías perder decenas de millones o más en una noche.
Definitivamente no era un juego para cualquiera.
Isabel miró a Fabián sin decir nada, y luego a Cristian.
Cristian la miró.
—¿Qué pasa?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio