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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 197

En el mismo hospital, en otra habitación.

Lucía llegó apresurada. Al verla, Cristian se levantó de la silla junto a la cama.

—Ya que llegó, señora, me retiro.

Cristian tomó su saco y caminó a zancadas hacia la salida.

Al ver esto, Lucía se arrodilló de golpe en el suelo, llorando.

—Cris, te suplico que me escuches antes de irte, ¿sí?

Cristian se inclinó para ayudarla a levantarse.

—Señora, levántese.

Lucía sacudió la cabeza, negándose rotundamente, y dijo entre sollozos:

—Este asunto, en realidad, fue idea mía y de tu madre.

—¿Qué dijo?

—El bebé de Isa no podía nacer.

Lucía hizo una pausa y continuó:

—Antes de embarazarse, Isa estuvo tomando remedios herbales para regular su cuerpo, y algunos de esos ingredientes están prohibidos para embarazadas. Además, ese medicamento que tu madre te dio...

»Tenía varios componentes que causan malformaciones y afectan gravemente al feto. Es como Ulises; tú y Nerea son sanos, pero Ulises nació con una enfermedad genética. Todo fue por culpa de esa droga de aquel entonces.

»Esta vez, la dosis que puso tu madre fue alta, e Isa también había tomado sus remedios, así que no podíamos conservar al bebé. Isa quería abortar, pero tu madre le rogó que no lo hiciera y le pidió que buscara una oportunidad para incriminar a Nerea.

»Así, tú odiarías a Nerea y no le darías la mitad de tu fortuna. Yo también estuve de acuerdo en ese momento. Sabes que la familia Echeverría y la familia Galarza son enemigas, no se pueden ni ver.

»Si la familia Galarza obtuviera la mitad de tu fortuna, ya no serían los mismos de antes y seguramente atacarían a los Echeverría en todo momento. Por eso, tu madre y yo le rogamos juntas. Pero ella no estaba de acuerdo.

»Decía que te enojarías si te enterabas, y que además era su hijo, ¿cómo podía ser tan cruel de matarlo con sus propias manos?

»Tú sabes que Isa siempre ha sido una hija obediente. Tuvimos que arrodillarnos y decirle cosas horribles para presionarla, hasta que aceptó llorando.

Lucía lloraba mientras hablaba:

—Nosotras la obligamos. Tú no lo sabes, pero estos días se ha encerrado en su cuarto, llorando a diario, arrepentida y llena de culpa.

»Ha bajado cinco kilos. Cuando supo que irías a la gala benéfica de hoy, fue a buscarte a propósito. Prefería que la golpearas o la insultaras antes que ser ignorada por ti.

—Cof, cof... —se escuchó una tos leve.

Lucía y Cristian miraron hacia la cama.

Las pestañas de Isabel temblaron ligeramente y abrió los ojos.

—Cris...

Isabel levantó la mano y las lágrimas comenzaron a brotar.

Cristian se acercó rápidamente, tomó su mano y la bajó.

—No la levantes, tienes el suero puesto.

—Cris —Isabel lo miró y sollozó su nombre—, perdóname, me equivoqué, no me ignores, por favor.

Cristian había pensado irse antes de que despertara, porque sabía que una vez que Isabel abriera los ojos, no podría marcharse.

Volvió a sentarse.

—Descansa bien.

—Cris, perdón, de verdad lo siento mucho. Yo quería tenerlo, pero consulté a más de diez médicos y todos sugirieron no tenerlo. Dijeron que la probabilidad de malformación era del 70%. Si insistía en tenerlo, solo vendría a sufrir. No quería que pasara por eso, por eso pensé en abortar. Perdóname.

—¿Por qué no me dijiste que mi madre te buscó?

Capítulo 197 1

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