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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 475

Nerea tenía planeado invitar a Arcadio a comer después de resolver los asuntos en el hospital.

Al fin y al cabo, que Lucía lo hubiera insultado hoy era por su culpa.

Pero no contaba con que Nicolás despertara.

En cuanto terminó en el Hospital General, tuvo que salir corriendo hacia el Hospital Militar.

Tuvo que enviarle un mensaje a Arcadio disculpándose y quedando en invitarlo la próxima vez.

Leonardo salió de la comisaría, la recogió y fueron juntos al Hospital Militar.

Nicolás ya había terminado una serie completa de chequeos.

Cuando Nerea llegó, sintió que él emanaba un resentimiento enorme.

Y cuando vio a Leonardo detrás de Nerea, el resentimiento creció aún más.

Se dejó caer de espaldas en la cama con un golpe seco.

Asustó tanto a la enfermera y a Bolas, su asistente que lo cuidaba, que se abalanzaron sobre él.

Nicolás empujó a Bolas. —Estoy bien, solo quiero estar solo.

El honesto de Bolas preguntó: —Capitán, ¿quién es Solo? Dígame y voy por él.

Nicolás señaló a Nerea. —Ella.

—¿Eh? —El cerebro de Bolas hizo cortocircuito y se rascó la cabeza—. ¿Esa no es la Doctora Galarza?

Nicolás se volvió a sentar y miró a Leonardo. —¿Tú qué haces aquí?

Leonardo rodeó los hombros de Nerea. —Vine a traer a mi novia. Si no somos bienvenidos, nos vamos.

Nerea recordó entonces que Leonardo le había dicho que eran enemigos mortales.

Por lo visto, era cierto.

Nerea saludó con una sonrisa. —Capitán Cabrera, ¿cómo se siente?

Nicolás la miró con dolor. —Me siento muy mal. ¿Por qué lo elegiste a él? Los dos somos militares, peleo tan bien como él, mi cuerpo no tiene nada que envidiarle al suyo. Fuimos a la misma primaria, secundaria, prepa y universidad. Tenemos el mismo nivel académico. Mi familia y la suya son casi iguales. Además, soy más guapo que él; él tiene esa cicatriz en la ceja, se ve feo. Y tengo mejor carácter, no soy tan mustio y traicionero como él. ¿Por qué no me elegiste a mí?

Nerea dejó el informe médico de Nicolás y le dijo a Leonardo: —Leo, el Capitán Cabrera acaba de despertar, no lo hagas enojar.

Leonardo alzó una ceja mirando a Nicolás. —Ya que Nere lo pide, hoy te la paso. Tú eres más guapo.

—¡Nadie te pidió que me dejaras ganar! —Nicolás estaba furioso—. Soy más guapo que tú de por sí, recibía más cartas de amor que tú en la escuela.

Leonardo chasqueó la lengua. —Infantil.

Nicolás miró a Nerea. —Nere, cuando me recupere, voy a competir con él. Ven a vernos, te demostraré que soy mejor que él.

Leonardo entornó los ojos con desagrado. —¿A quién le dices Nere? ¿Tú puedes llamarla así?

Nicolás sostuvo su mirada desafiante. —Si tú puedes, ¿por qué yo no? Qué metiche. ¿Ya se casaron? Si no están casados, todos tenemos oportunidad. Una mujer tan buena como Nere merece elegir al hombre que mejor le quede.

Nerea miraba divertida cómo los dos se peleaban.

Fingió bromear: —Veo que el Capitán Cabrera está en perfecta forma. Mejor me voy.

—¡Ay! —Nicolás de repente se agarró el pecho—. De pronto me duele el corazón. Doctora Galarza, revíseme, por favor.

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