Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 585

—Lo siento, Doctora Galarza, sus guardaespaldas no pueden entrar con usted. Espero que lo entienda.

Leonardo y el resto fueron detenidos en la puerta.

Nerea frunció el ceño y volteó a ver a Leonardo. Este se dirigió al diplomático con voz gélida:

—Señor Sirico, creo que hay un malentendido. No soy solo el guardaespaldas de la doctora; soy su pareja. No podemos separarnos. Donde ella esté, yo debo estar.

Sirico miró a Nerea buscando confirmación.

Nerea se acercó a Leonardo, se prendió de su brazo y sonrió.

—Así es, señor Sirico. Él es mi pareja. Debe venir conmigo, no nos separamos. De lo contrario, no trataré al señor Gury.

Sirico sonrió con escepticismo.

—Doctora, en la lista de la delegación no se menciona que el señor Rojas sea su pareja. Le aseguro que la habitación del presidente es el lugar más seguro del mundo; no corre peligro. No hace falta que se invente un novio para meter seguridad.

—Estamos casados en secreto —insistió Nerea manteniendo la sonrisa.

Sirico seguía sin creerles y se negaba a dejar pasar a Leonardo.

Como la situación no avanzaba, Leonardo le alzó suavemente el mentón a Nerea y se inclinó para besarla.

Su aliento era cálido y olía a pastillas de menta. Nerea se quedó paralizada por un instante y hasta le temblaron las pestañas. Sabía que Leonardo lo hacía para convencer a Sirico y poder protegerla, pero...

Fue demasiado repentino.

Finalmente, hicieron una excepción y dejaron entrar a Leonardo, aunque tuvo que dejar todas sus armas y equipos de comunicación fuera. Los otros tres guardaespaldas se quedaron en la puerta, atentos.

Al entrar, Leonardo enganchó su dedo con el de Nerea y lo agitó suavemente, como pidiendo perdón.

Nerea no podía enojarse. Él no había tenido tiempo de pedir permiso y lo había hecho por su seguridad. El sacrificio de él también había sido grande. Ella le sonrió para indicarle que todo estaba bien.

Leonardo sintió un peso quitarse de encima. Aunque había sido una táctica un poco tramposa, sentía que entre ellos se había roto una barrera importante. Primero se acostumbraría a sus abrazos y besos, y luego...

La respiración de Leonardo se aceleró solo de pensarlo. Quería que ese día llegara pronto.

Dentro de la habitación, Nerea se enteró de la verdad sobre la infección del presidente Gury.

Gury se había contagiado porque se hizo un trasplante de corazón y un cambio total de sangre para rejuvenecer. El problema fue que el donante, un joven, estaba infectado con el virus, pero en una etapa latente que no fue detectada a tiempo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio