Ulises acompañó a Rocío hasta la salida de la habitación.
Rocío se puso el cubrebocas y los lentes oscuros, y preguntó con aire de suficiencia:
—¿Qué tal? ¿A poco no actúo bien? Mira nada más lo conmovido que dejé a tu papá.
Ulises la elogió:
—Eres toda una profesional, Rocío.
—Claro que sí. —Rocío aprovechó para agacharse y apretarle la mejilla—. Un niño tan guapo como tú debería sonreír más. Tu mamá va a estar bien.
Al mencionar a Nerea, la sonrisa de Rocío se tensó un poco, pero se recuperó de inmediato.
—Tenemos que tener fe en tu mamá. Hay que seguir con nuestras vidas para que ella no se preocupe y no ser una carga. Así que tú tampoco te angusties tanto, o te vas a convertir en un viejito amargado antes de tiempo.
—Ajá. —Ulises asintió y esbozó una sonrisa completamente mecánica.
Parecía una sonrisa fabricada en serie.
Rocío hizo una mueca de desagrado:
—...Olvídalo, no te fuerces. Ya me voy, regresa a la habitación y cuídate. Si necesitas algo, llámame; llegaré de volada.
Escoltada por su representante y sus guardaespaldas, Rocío salió del hospital.
Ulises la había buscado porque temía que Cristian no soportara el golpe emocional y desarrollara algún problema psicológico o se volviera loco. La preocupación de la familia y el consuelo de los amigos tal vez podrían distraerlo un poco.
***
Poco después de que Rocío se fuera, llegó Liam, todavía con aspecto de recién llegado.
En cuanto bajó del avión, se fue directo al hospital, arrastrando todavía su maleta.
Cristian lo miró con cierta sorpresa:
—¿Qué haces aquí? ¿Viaje de negocios?
—Vine a verte. —Liam caminó a grandes zancadas hacia la cama y dejó la maleta a un lado.
Cristian alzó una ceja y miró sus manos vacías.
—¿Y vienes a verme con las manos vacías? Hasta Rocío sabe que se debe traer un ramo de flores.
Liam se sentó, tomó el agua que Ulises le sirvió y sonrió:
—Gracias, Ulises.
Bebió un sorbo y luego miró a Cristian.
—Traigo mi corazón sincero, ¿no lo sientes?
Cristian se quedó sin palabras.
«Parece que todos se pusieron de acuerdo para venir a hacerme enojar».
—¿Cómo supiste que estaba hospitalizado?
Las noticias sobre lo ocurrido en el extranjero estaban bloqueadas para el público general, salvo para las autoridades y los familiares.
—Martina me lo dijo.
Martina era la futura nuera de la familia Galarza. Sabía del incidente de Nerea y, de paso, se enteró de las heridas de Cristian.
Al saber que Nerea estaba desaparecida y conocer la gravedad de las lesiones de Cristian, Liam no pudo quedarse quieto y viajó de inmediato.
—No te pongas tan triste. Tenerlo o no tenerlo da casi lo mismo. Mírame a mí: aunque lo tengo, nunca lo he usado, así que es como si no sirviera.
Liam decía la verdad, por lo que sonaba extraordinariamente sincero.

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