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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 648

Por lo tanto, aunque Leonardo no se ofreciera a ir con ellos, el líder de los secuestradores tenía órdenes de llevárselo.

Así que Nerea no creía ni una sola palabra de aquel oficial.

Habían venido a capturarlos. Si lograban atraparla a ella y a Leonardo, matarían a todos los demás.

—Sigue ganando tiempo —le susurró Leonardo al oído.

Lucas agarró a Leonardo de la ropa y lo apartó, siseando con celos:

—Aléjate de ella.

Nerea le dio un manotazo a Lucas.

—No toques a mi novio. Es mío.

Leonardo curvó los labios en una sonrisa de felicidad.

Lucas, en cambio, puso una cara de pocos amigos, a punto de explotar de rabia.

—¡Nerea Galarza!

Pero Nerea lo ignoró.

Para seguir haciendo tiempo, le gritó al oficial fuera de la cueva:

—¡Entonces júrelo! Jure por su familia que si está mintiendo y lastima a mis compañeros, su familia será atropellada por un carro en cuanto salga de casa.

El oficial afuera respiró hondo y, con paciencia forzada, juró por su familia.

Nerea le hizo una seña a Lucas.

—Tú sal primero.

Lucas apretó los puños hasta que le tronaron los nudillos.

—Nerea, ¿acaso mi vida no vale nada?

—¿Eres tonto o qué? —replicó ella con desdén—. Yo tengo que ser la última en salir. Si salgo primero y me atrapan, los matarán a todos ustedes. Los primeros en salir son los que estarán más seguros. Lo hago por tu bien.

—Ja —soltó Lucas con una risa amarga—. ¿Por mi bien? Deja de decir tonterías, no soy imbécil. ¿Crees que me chupo el dedo?

Pero, a pesar de sus quejas, Lucas le hizo una seña a sus hombres refunfuñando:

—Salgan.

Rosana miró a Lucas con una expresión compleja y luego dirigió una mirada helada hacia Nerea.

Llevaba más de diez años siguiendo a Lucas; él la había sacado del orfanato cuando tenía diez años. Le había dado un techo, la había alimentado bien y la había entrenado como asesina, enseñándole todo lo necesario para matar.

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