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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 125

Fátima se quedó helada.

—¿Preparar el desayuno aquí?

Doris arqueó una ceja.

—Sí, quiero comer en mi casa.

Fátima se contuvo.

—Como quieras, hija. Ahora mismo voy a prepararte el desayuno. Espérame.

Dicho esto, intentó tomar la mano de Doris.

Doris la esquivó y se acercó a Tatiana para tomarla del brazo.

—Mamá, qué bien, hoy podremos desayunar algo hecho por mi tía.

Al escuchar eso, Fátima casi escupe sangre.

Se apresuró a aclarar:

—Doris, es solo para ti.

Doris, al oírla, replicó sin más:

—Si quieres lo haces y si no, te largas. No vengas a interrumpir el desayuno de mi mamá y mío.

El disgusto en el rostro de Fátima fue evidente.

Patricio, que siempre había sido de mecha corta, olvidó por completo las instrucciones de Fátima al ver el descaro de Doris y gritó:

—¡Doris, no seas malagradecida! ¡Que mamá te prepare el desayuno es un privilegio!

Fátima intervino rápidamente.

—Patri, no le hables así a tu hermana. El privilegio es mío, poder prepararle el desayuno a tu hermana es un privilegio para mí.

—Mamá… —se quejó Patricio, impaciente.

Fátima le apretó la muñeca y, manteniendo una sonrisa forzada, dijo:

—Está bien, Doris. Como tú digas. ¡Prepararé para ti y para tu tía!

Tatiana suspiró, desconcertada, al ver la actitud de Fátima, dispuesta a todo con tal de recuperar a Doris.

Realmente no entendía: si sabían lo que iba a pasar, ¿para qué hicieron lo que hicieron?

Fátima se dirigió a Carolina.

—Carolina, ve a la casa y trae ese postre que tanto me gusta. Quiero prepararle un dulce a Doris.

Capítulo 125 1

Capítulo 125 2

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