Su objetivo era hacer que el asunto creciera.
¡Y poner a Doris en total oposición a Patricio!
¿Y qué si Doris la había eclipsado en la fiesta de bienvenida? Ahora que se había ganado el odio de toda su familia adoptiva, su vida en la casa de los Palma sería mucho más difícil.
Solo era un poco más talentosa que ella en las artes, pero ¿de dónde sacaba Doris la confianza para creer que podía destruir a la familia de su padre adoptivo, Julián?
***
Doris organizó las hierbas medicinales que ya se habían secado y decidió ir a la casa de subastas de Solara para ponerlas a la venta.
Apenas subió al carro, recibió una llamada de Sombra.
—Jefa, ya se filtró toda la información comprometedora de Patricio, tal como ordenaste. Pero el equipo de Ricardo actuó rápido y gastó bastante dinero para acallar los rumores.
Sombra le informó por teléfono sobre el estado de la misión.
Doris ya se lo esperaba y sonrió.
—Entendido. Déjalo que gaste dinero en callar las cosas. Tú sigue gastando en filtrarlas.
En una guerra de *bots*, ¿acaso iba a perder contra Ricardo?
Con solo subastar las hierbas que tenía, no solo podría seguir financiando la investigación y el cultivo de nuevas plantas para sus tíos del pueblo, sino que le sobraría para aplastar a los hermanos Patricio y Ricardo.
Ja, lo que quería era que Patricio y Ricardo se enfurecieran por su propia impotencia.
Al otro lado de la línea, Sombra entendió la estrategia de su jefa. Estaba desmoronando poco a poco la defensa mental de los hermanos. Cuando se dieran cuenta de que no podían hacer nada, se quebrarían por dentro.
Pero bueno, la familia de Julián se lo tenía bien merecido.
¿Quién los mandaba a ser tan arrogantes y a menospreciar a la jefa?


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