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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 186

Dicho esto, se dio la vuelta y salió de la habitación con Rubén.

Una vez que se fueron, la mirada de Higinio se volvió gélida.

—Averigua, cueste lo que cueste, si Álvaro es realmente mi hermano.

Manuel asintió.

—Entendido, señor.

***

Era ya noche cerrada. Carolina abrió la puerta de la habitación de Patricio y se acercó lentamente a Fátima, que estaba sentada junto a la cama.

—Mamá, son las doce. Ve a descansar, yo me quedo la segunda mitad de la noche. No vaya a ser que Patricio despierte y tú te hayas derrumbado del cansancio. No te preocupes, yo lo cuido.

Fátima iba a negarse, pero los párpados le pesaban demasiado y ya no aguantaba más. Asintió, sin fuerzas.

—Está bien. Vigila bien a Patricio, háblale mucho, intenta despertarlo. Que se vea que no te ha consentido en vano todo este tiempo.

—Claro que sí, mamá. Cuidaré bien de Patricio —dijo Carolina con docilidad.

—Entonces me voy a descansar. Mañana, ya con las pilas recargadas, iré a ajustarle las cuentas a Doris. —Solo mencionar a Doris le hacía hervir la sangre.

Carolina asintió.

—Ve.

Fátima bostezó, se estiró la espalda y salió de la habitación arrastrando el cansancio.

Carolina la acompañó hasta la puerta y, después de asegurarse de que entraba en el elevador, se dio la vuelta, cerró y se sentó junto a la cama. Miró a Patricio, que yacía con los ojos cerrados, y susurró:

—¿Patricio?

—¿Me oyes?

Capítulo 186 1

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