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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 254

—¿Es cierto lo que dice Doris? —preguntó Enrique a Noé con severidad al llegar al pie de la escalera.

Noé apretó los dientes y no dijo nada.

Hugo miró a su hija, Silvia.

Silvia entendió la indirecta de su padre. Además de Higinio, los hermanos Héctor también eran un objetivo a derribar. Pero había cosas que su hermano Izan no podía decir abiertamente, así que le tocaba a ella, como hermana mayor, dar el primer paso.

—Abuelo, la señorita Palma tiene razón. Noé nos lo dijo hace un rato, muy orgulloso, que le iba a regalar cien sillas de ruedas a Higinio.

Al ver que cuando les pidió que testificaran a su favor se quedaron callados, pero ahora lo delataban, Noé se enfureció.

—¡Silvia! ¡Tú también te estabas burlando de Higinio!

—¿Ah, sí? —negó Silvia—. Yo te dije que eras un desgraciado. ¿Cómo va a ser eso una burla?

—¡Silvia, deja de hacerte la buena delante del abuelo! —replicó Noé, apretando los dientes—. Higinio está lisiado, ¡te atreves a decir que no te alegraste!

—Aunque me alegrara por dentro, sería porque Izan tiene una oportunidad de ser el heredero —dijo Silvia—. Yo no soy de las que le echan leña al fuego.

Rosalinda negó con la cabeza en silencio. ¡Las familias de Hugo y Víctor iban a empezar a pelearse como perros y gatos otra vez!

Pero…

La verdad es que Doris era increíble. Con unas pocas palabras había logrado desviar toda la atención hacia Noé.

—¡Ya basta! —los interrumpió Enrique—. ¡Noé, si te atreves a humillar a tu primo delante de todos los invitados, te romperé las piernas y te quedarás tú con esas cien sillas de ruedas!

Al oír eso, a Noé le temblaron las piernas.

En ese momento, Higinio miró a Víctor y preguntó con calma:

—Entonces, tío Víctor, ¿todavía necesitas que Doris se disculpe con Noé?

—¡¿Acaso Enrique cree que las piernas de Higinio se van a curar?!

—Dicho de otro modo —continuó Julián—, ¡Enrique cree que Doris puede curar las piernas de Higinio y hacer que vuelva a caminar!

Esa idea le provocó a Julián una sensación de crisis sin precedentes. Ahora solo le quedaba esperar que Andrea lograra que el señor Carrasco le consiguiera esa cita con Félix.

Ricardo y Carolina, aunque decepcionados de que Doris se hubiera salido con la suya otra vez, tenían su propio plan en marcha. Solo esperaban a que Álvaro actuara.

En ese momento…

—Vaya, tíos, ustedes también llegaron —la voz de Doris interrumpió los pensamientos de la familia—. ¿Y mi tía? ¿No la veo por aquí? ¿Será que como no ha logrado conseguirte la cita con Félix, le da vergüenza aparecer?

Antes de que Julián pudiera responder, Enrique intervino:

—Félix también asistirá a la fiesta esta noche. ¿Qué necesidad hay de concertar una cita?

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