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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 267

—¡Germán, cállate! —gritó Álvaro. Al ver que la situación se le escapaba de las manos, aceleró el paso con sus guardaespaldas para impedir que Germán siguiera hablando.

Al ver la escena, Doris no pudo evitar bromear:

—Parece que antes de que moviéramos un dedo, Álvaro ya se estrelló solito con Germán.

—Álvaro nunca entenderá que si pudo tenderme una trampa fue solo porque yo antes confiaba en él, no porque sea muy listo —dijo Higinio con una leve sonrisa.

Germán no le hizo ningún caso a la advertencia de Álvaro y, sin miedo a nada, siguió mirando a Doris.

—¡¿Crees que me voy a callar solo porque tú lo dices?! ¡Pues no! ¡Lo voy a decir! En ese momento me pareció muy extraño y le pregunté a este Álvaro por qué, sin motivo aparente, quería ayudarme a conquistarte.

Esta vez, Doris le siguió el juego y preguntó:

—¿Ah, sí? ¿Y por qué?

—Dijo que era para ayudar a su hermano Higinio —respondió Germán, señalando al hombre junto a Doris—. ¡Que Higinio en realidad no quería casarse contigo y por eso me pidió que viniera a la fiesta a arruinar su boda!

Germán, después de decir esto, se sintió muy satisfecho. «Ahora que he desenmascarado a Higinio delante de todos, es imposible que Doris se case con él».

—Ah —dijo Doris, como si estuviera muy interesada—. ¿Algo más? ¿Qué más te dijo Álvaro, o qué más quería que hicieras?

Al recibir la respuesta de Doris, Germán se enderezó de inmediato.

—¡Sí! ¡Hay algo todavía más sucio!

Álvaro ya estaba rojo de la ira. Corrió hasta llegar frente a Germán y lo agarró por el cuello de la camisa.

—¿No oíste que te callaras?

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