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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 290

Ante el torrente de preguntas de Rosalinda, Doris no pudo evitar sonreír.

—Sé usar agujas de plata como dardos, pero lo de las hojas, la verdad es que no.

—¡¿Usar agujas de plata como dardos?! ¿Como las que usaste para curar a esa gente? ¡Eso también es increíble! —Los ojos de Rosalinda casi brillaban de la emoción.

—Ya, Rosalinda, no asustes a tu prima —dijo Keira, acercándose con su esposo.

Rosalinda se enderezó de inmediato, avergonzada.

Keira se acercó y observó a Doris detenidamente, con un toque de envidia en la mirada.

«Qué edad tan maravillosa, qué personalidad tan segura y audaz».

Hubo un tiempo en que ella también quiso ser una persona así, imponente y destacada. Pero, lamentablemente, no tenía la capacidad para competir en una familia tan grande como los Villar, así que tuvo que conformarse con empezar de cero junto a su esposo.

Cuando nació su hija Rosalinda, intentó educarla para que fuera excepcional, para que no fuera menos que un hombre y pudiera competir por un lugar en la familia Villar. Pero el carácter de su hija era tranquilo, sin ambiciones; parecía preferir una vida cómoda y sin complicaciones.

Al final, decidió respetar la naturaleza de su hija.

Además, en la generación de su hija ya había alguien con un talento tan extraordinario como Higinio. Forzarla a competir habría sido como lanzarla al fuego. Era mejor que Rosalinda se mantuviera neutral y buscara la estabilidad.

Pero ahora, parecía que a Rosalinda le agradaba mucho su futura prima. Quizás podría fomentar una amistad entre ellas. Tal vez en el futuro podrían apoyarse mutuamente, como acababa de suceder en la fiesta de compromiso, cuando Doris le dio un amuleto para protegerla de los insectos venenosos.

Con eso en mente, Keira dijo con amabilidad:

—Doris, ahora que te vas a casar con Higinio, lo normal sería que él te cuidara. Pero en su estado actual, necesitará que tú lo cuides a él hasta que le cures las piernas.

Doris sonrió levemente.

—Higi y yo seremos esposos, es normal que nos cuidemos el uno al otro.

—Gracias por tu preocupación, Keira —respondió Higinio.

—Han tenido una noche muy larga —dijo Keira—. Vayan a descansar. Rosalinda, su padre y yo ya nos vamos.

Doris e Higinio asintieron al unísono.

—Con cuidado, Keira.

Capítulo 290 1

Capítulo 290 2

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