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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 292

Fátima, a su lado, se sobresaltó por el grito.

Carolina, al darse cuenta de su reacción, respiró hondo y suavizó su tono.

—Doctor, ya vio cómo el veneno que queda en mi cuerpo me ha dejado la cara.

—Doctor, el dinero no es problema —añadió Fátima—. Y si la sangre del hospital no es suficiente, nosotros nos encargaremos de conseguir más.

El médico respondió con seriedad:

—Claro que podemos realizar la transfusión total, pero debo advertirles de antemano que no solo es un procedimiento riesgoso, sino que, incluso después de hacerlo, no hay garantía de que la condición de su rostro mejore.

Al escuchar que ni siquiera la transfusión garantizaba que su cara volviera a la normalidad, Carolina se sintió desesperada. ¡No podía aceptar vivir con ese rostro!

¡Si su cara no mejoraba, preferiría morir!

Pero antes de morir, ¡se aseguraría de llevarse a Doris con ella!

***

En la habitación de Patricio.

Cuando Fátima y Carolina entraron, ambas con aspecto abatido, Ricardo preguntó preocupado:

—¿Qué pasa?

Fátima suspiró y le explicó lo que el médico les había dicho.

Al enterarse de la situación de su hermana, Ricardo dijo con gravedad:

—Caro, mañana ven conmigo a la casa de subastas más grande de Solara. Un médico experto en venenos se presentará allí. Quizás él pueda curarte.

Al oírlo, una chispa de esperanza se encendió en los ojos de Carolina.

—¿De verdad?

Ricardo asintió.

—¡Esa mocosa de Doris tiene un corazón de víbora! ¡Carolina estaba casi muerta por el veneno y ella fue capaz de no hacer nada para salvarla! —exclamó Fátima, temblando de rabia.

—Doris es experta en controlar a esos bichos venenosos —sollozó Carolina, con el rostro bañado en lágrimas—. Sospecho que la mordedura del escorpión no fue un accidente. Fue ella, lo hizo a propósito. Quería matarme.

Al escuchar a Carolina hacerse la víctima de nuevo, Patricio pensó con desprecio: «Si mi hermana Doris lo hizo a propósito, ¡qué bien hecho está!».

—Es posible… No, no es posible, ¡seguro que fue Doris quien lo hizo a propósito! —reaccionó Fátima, y su ira creció aún más—. ¡Con razón no quiso salvarte, lo que quería era que te murieras! ¡Nunca he visto a alguien tan malvado!

Cuanto más lo pensaba, más furiosa se sentía, como si el pecho le fuera a estallar.

—Y lo peor de todo es que el abuelo anunció públicamente que tú, Riki, no puedes heredar el patrimonio de la familia Palma. ¡Creo que de verdad se ha vuelto loco con la edad!

Mientras maldecía, una idea extraña se le ocurrió.

—Doris es tan rara… ¿No será que tiene al abuelo bajo control mental? ¿Quizás le hizo algún tipo de brujería?

***

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