Al mencionar que ya no tenía derecho a heredar, la expresión de Ricardo se llenó de la misma rabia e incredulidad. ¡No podía entender por qué su abuelo había sido tan cruel!
Quizás, como decía su madre, ¡el abuelo estaba embrujado o le habían hecho brujería!
—Mamá, puede que tengas razón —dijo Ricardo con solemnidad—. ¡El abuelo debe de estar embrujado o bajo algún tipo de control mental! Doris sabe de medicina y siempre lo ha tratado por sus dolores de cabeza. ¡Seguramente aprovechó una de esas oportunidades para hacerle algo!
Fátima pensó que el análisis de su hijo tenía mucho sentido. La forma en que esa mocosa había ahuyentado a los insectos venenosos esa noche había sido tan extraña e increíble que era imposible no sospechar.
—Si es así, tenemos que detenerla de inmediato —dijo, nerviosa—. No podemos dejar que esa niña haga lo que quiera. Si no, en poco tiempo, ¡todo el patrimonio de la familia Palma caerá en sus manos!
Al decir esto, se le ocurrió algo más.
—Sospecho que tu tío y tu tía también están bajo su control o embrujados. Desde que fueron a buscarla a Pueblo de la Luna. Si no, ¿por qué la tratarían con tanto cariño, como si hubieran perdido la cabeza, si ni siquiera es su hija biológica?
—Tenemos que encontrar a alguien que revise al abuelo lo antes posible para saber si está embrujado o no, ¡y hacer que recupere la razón! —declaró Ricardo con seriedad.
—Pero, y si no es culpa de Doris… me temo que tu abuelo se decepcionará aún más de nosotros —dijo Fátima, preocupada.
Desde el momento en que su abuelo lo repudió, Ricardo ya no tenía intención de mostrarle ningún respeto.
—Si no es ella, entonces tendremos que hacer que lo parezca. ¡Tenemos que culpar a Doris de esto, sea como sea!
Con un plan en mente para enfrentarse a Doris, Fátima recuperó el ánimo.
—Mañana mismo buscaré a alguien. Riki, tú lleva a tu hermana Carolina a la casa de subastas para que el experto en venenos la cure.
—De acuerdo —asintió Ricardo.
Carolina, en silencio, se cubría el rostro, con un odio profundo en la mirada.
¡Esta vez, se aseguraría de que Doris muriera sin posibilidad de redención!
***
Después de escuchar la conversación, Patricio, desde su cama, luchaba por despertar para detener a su madre y a su hermano. Quería decirles que dejaran de atacar a Doris, que la verdadera amenaza era Carolina.


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