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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 318

—Claro que eres así de ociosa. Te encanta reírte de mí —replicó Germán, sin palabras.

Sabina abrió la caja y, al ver que los delicados postres estaban intactos, sonrió.

—Veo que eres muy bueno en tu trabajo de repartidor. Lo que no sé es qué tal vas con tu "reflexión".

—¿Reflexionar sobre qué? ¡No hay nada de malo en luchar por el amor verdadero! ¡Dile a papá que prefiero repartir comida toda mi vida antes que renunciar a Doris! —dijo Germán con firmeza.

Sabina lo aplaudió.

—Qué determinación. Entonces, sigue repartiendo tu comida.

—No creo que papá me deje repartir comida para siempre —resopló Germán—. No tengo tiempo para ti, voy a buscar a Doris.

Dicho esto, se dio la vuelta y corrió hacia el salón de Doris.

Viendo la espalda de Germán alejarse, la amiga de Sabina bromeó:

—Aunque tu hermano sea un poco tonto, hay que admitir que está muy enamorado de la señorita Palma.

—Es solo la emoción de lo inalcanzable —sonrió Sabina.

Germán regresó al salón y, al no encontrar a Doris, se rascó la cabeza, frustrado. Sacó su teléfono y la llamó.

No contestó.

Así que le envió un mensaje.

[Doris, ¿por qué no me esperaste? Te dije que lo hicieras.]

[¿Es porque me viste repartiendo comida otra vez? ¿Te doy asco?]

[No te preocupes, ¡mi papá no me dejará repartiendo comida para siempre! Solo quiere que reflexione y me rinda contigo, ¡pero jamás lo haré!]

***

Doris subió a su carro mientras su teléfono no paraba de vibrar.

Lo miró. Todos los mensajes eran de Germán.

Capítulo 318 1

Capítulo 318 2

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