Viendo la actitud del viejo, ¿será que después de tanto tiempo todavía no se le pasa el enojo y de verdad no piensa dejarlos volver?
¡Como sea, él seguía siendo su hijo!
¡Y Patricio y Ricardo eran sus nietos!
—No pierdas el tiempo tratando de quedar bien con papá. Ahora él hace todo lo que dice Doris. Mientras Doris no los perdone, ni sueñen con volver a vivir en la casa de la familia Palma. —Dicho esto, Felipe tomó la mano de Tatiana y siguió a Doris y a Mauro.
Fátima, al escuchar eso y ver sus espaldas, dijo con rabia:
—¡De qué presume mi hermano mayor! Si no nos hubiera robado a nuestra hija, ¿estaría donde está hoy? Al final, todo es gracias a nuestra hija biológica, ¡qué descaro!
Patricio le recordó una vez más:
—Mamá, no digas esas cosas delante del abuelo y de Dori.
—¡Lo sé! ¡Por la cura de Riki, me aguanto! —Fátima respiró hondo.
Ricardo sentía una angustia terrible; no soportaba haberse convertido en una carga para la familia.
Patricio lo consoló:
—Hermano, tranquilo. El abuelo va a interceder por ti. No va a tener corazón para verte sufrir así por el veneno.
Ricardo sonrió con amargura.
—Ojalá. Vámonos, pronto sabremos si tengo oportunidad de curarme.
Dicho esto, cojeó tras ellos.
Al ver a su hijo cojeando y avanzando con dificultad, a Julián le costaba aceptar ese cambio. Antes eran una familia feliz y próspera, y en un abrir y cerrar de ojos, todo se había vuelto miserable.
Su hijo mayor, Ricardo, no solo había perdido una pierna, sino que vivía torturado por un veneno terrible, ¡deseando la muerte! ¡Y él mismo había perdido un dedo meñique, dejando una marca de vergüenza en su vida!
¡Su objetivo no era solo curar a Ricardo! ¡Quería recuperar todo lo que le pertenecía, recuperar la fortuna de la familia Palma!
Y eso no era todo, ¡jamás perdonaría a su propia hija, Doris!
Aunque ellos hubieran cometido errores en el pasado, ella, como hija biológica, no tenía ningún derecho a rebelarse y arruinarles la vida de esa manera.
***
Como la familia de Julián también estaba presente, cenaron en la casa del abuelo.
—Toma, abuelo. Es una sopa medicinal que pedí que prepararan en la cocina con hierbas que yo misma cultivé y procesé. Te ayudará a vivir más años. —Doris se levantó y le sirvió un plato de sopa a Mauro personalmente.

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