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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 549

—...Está bien, abuelo. —Patricio tomó sus cubiertos y comió en silencio.

Ricardo también retiró su mirada expectante por el momento.

Durante la comida, la familia de Julián apenas probó bocado, todos pendientes de cuándo terminaría de comer Mauro.

Finalmente, cuando vieron que Mauro dejaba el tazón, Patricio soltó los cubiertos al instante y preguntó con urgencia:

—Abuelo...

Ricardo también miró hacia allá, apretando los dedos alrededor del tenedor con nerviosismo.

Era su última oportunidad.

Si no conseguía el antídoto, tal vez esa misma noche intentaría quitarse la vida delante del abuelo para forzar una salida.

Mauro se limpió la boca con la servilleta y dijo:

—Ya, Patricio, sé lo que quieres preguntar. Pues te digo: Doris aceptó.

Al oír esto, Patricio se quedó pasmado un segundo, y luego sus ojos brillaron de emoción. Miró con fervor a su hermana Doris, que estaba sentada junto a sus tíos.

Doris ignoró por completo la mirada exaltada de Patricio.

Ricardo, más emocionado aún, empujó la silla y se puso de pie, con la voz temblorosa por la incredulidad:

—¿De verdad? Dori, ¿de verdad estás dispuesta a quitarme el veneno?

Doris alzó ligeramente la mirada y dijo sin ninguna emoción:

—Que te mueras me da igual, pero no quiero que el abuelo se enferme por tu culpa.

Fuera cual fuera la razón, para Ricardo lo único que importaba era curarse.

—¡Gracias, Dori!

Temblaba de la emoción. ¡Se iba a salvar!

¡Por fin se iba a salvar!

Fátima, en medio de su alegría, no pudo evitar preguntar:

—¿Entonces admites que fuiste tú quien envenenó a Riki?

Esa frase hizo que el corazón de Ricardo y Patricio se detuviera por un segundo.

Ricardo se desesperó.

—¡Mamá!

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