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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 595

—Vino a dar acá a Pueblo de la Luna —dijo Félix desde el otro lado de la línea.

Doris: «...»

¡¿Qué mosca le picó a Ricardo para irse a meter a Pueblo de la Luna?!

—Óscar, Sandra y yo andábamos ocupados y al principio no notamos que había un extraño en el pueblo. Y como Ricardo no dijo quién era, se quedó por ahí. Apenas hace rato me di cuenta de que era él.

—No sé qué trae entre manos, pero te mandé un video. Échale un ojo.

—Está bien —dijo Doris.

Puso el celular en altavoz sobre el escritorio, abrió WhatsApp en la computadora y reprodujo el video que le envió Félix.

Duraba un minuto.

En el video, Ricardo estaba parado afuera de la pequeña choza donde Doris solía vivir. Su mirada estaba fija en una hierba medicinal seca que colgaba junto a la puerta. Lentamente extendió el dedo y acarició la planta con suavidad, como si estuviera recordando algo.

La voz de Félix seguía saliendo del celular:

—Dorita, ¿ya viste el video? ¿Qué se trae este Ricardo? ¿A poco le pegó la nostalgia?

Doris miraba a Ricardo en la pantalla, llena de dudas.

No entendía por qué Ricardo aparecería ahí en este momento haciendo esas cosas.

Félix continuó:

—¿Qué quieres que hagamos? Si quieres, junto a la gente del pueblo y lo sacamos a patadas.

—Félix, no hace falta. Haré que su familia vaya por él —respondió Doris.

—Mejor —dijo Félix—, así nos ahorramos verle esa cara de hipócrita que hasta asco da.

Félix soltó una risa burlona.

—Antes no quiso ir a recogerte, ¿y ahora viene al pueblo a hacerse el sufrido? ¿Para quién es el show?

Ya desahogado, dijo:

—Bueno, Dorita, no te quito más tiempo.

—Sale, Félix, tú también sigue con lo tuyo.

Por su reacción, era obvio que lo sabía. Doris se molestó aún más.

—¿Qué pretende Ricardo? ¿Qué? ¿Ya se le pasó el veneno y ahora me tiene rencor, pero como no puede conmigo, fue a desquitarse con la gente del pueblo?

Patricio se apresuró a explicar para que no malinterpretara a su hermano.

—No, Dori... mi hermano no tiene malas intenciones. Solo es que, después de curarse, tuvo una epifanía y quiso ir al lugar donde viviste para... sentirlo.

—¿Sentir mi vida pasada? —Doris soltó una risa sarcástica—. ¿Es su forma de conmoverse a sí mismo después de sobrevivir? Ahórrenselo, solo me da dolor de cabeza.

—Dori, te aseguro que mi hermano no piensa lastimar a nadie del pueblo.

—Tampoco es que Ricardo tenga la capacidad de hacerles daño —se burló Doris—. Bueno, tu mamá vino a armar un escándalo por esto. Dile ahorita mismo que Ricardo está en Pueblo de la Luna. Si vuelve a venir a molestarme, la próxima vez no solo la voy a dormir.

Patricio bajó la mirada.

—... Está bien.

Salió de la oficina y fue a la sala de espera. Su madre, Fátima, acababa de despertar.

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