Al llegar a este punto, dijo con culpa:
—Si es verdad lo que dices, que para encontrarme fuiste capaz de cortarle los tendones de las manos y los pies a Rubén, entonces no tiene sentido que ahora te tiemble la mano para vengarte de él. Alguien nos vio la cara y nos mintió.
Ernesto también comenzó a usar lengua de señas:
[Una disculpa, pero tratándose de mi benefactor, no puedo bajar la guardia. Aunque seas su hijo y el hermano de sangre de Xander, no puedo confiar en ti ciegamente de un momento a otro].
Higinio sonrió, restándole importancia.
—No hay problema, lo importante es hablar las cosas de frente para que no haya broncas. Ahora que está claro, es imposible que yo haya mandado a recoger a Rubén. Seguramente alguien más de la familia Villar se enteró de tu identidad y quiso amarrar navajas entre nosotros. En cuanto a la muerte de mamá, el abuelo mandó investigar en su momento y fue un accidente de tráfico real, no una trampa de Rubén.
Alexander intervino:
—Haya sido planeado por Rubén o no, mi madre murió en ese accidente porque él tramó deshacerse de mí. Ella salió a buscarme y por eso pasó la desgracia, así que no pienso perdonarlo.
—Tranquilo, voy a poner a mi gente a buscar a Rubén —dijo Higinio con calma—. Tú y Ernesto solo tienen que esperar, no se muevan por su cuenta o alguien más los va a utilizar.
Alexander asintió.
—Está bien, entendido.
Doris también alzó la voz para recordarles algo:
—Alexander, en lugar de estar aquí dudando de tu hermano, deberías aprovechar el tiempo para analizar bien cómo vas a interpretar a Ronan, el gran villano de *Horizontes de Gloria*. No me vayas a dejar en mal ahora que te elegí; recuerda que todo internet está al pendiente del elenco de la película.
La expresión de Alexander se volvió seria y asintió con solemnidad.
—Señorita Palma, pierda cuidado. Le prometo que no la voy a decepcionar.
Higinio dio la orden final:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida