Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 455

Después de colgar el teléfono, Iker rodeó la cintura de la mujer entre sus brazos con una mano, mientras con la otra enviaba un mensaje desde su celular.

[Tranquila, señor Osorio y los demás estarán bien.]

Por supuesto, ese mensaje era para Eleonor.

Al ver la calma con la que Iker manejaba la situación, Eleonor sintió que por fin podía relajarse.

—Está bien.

Tras responder, se acomodó en su pecho. El cansancio la vencía, los párpados le pesaban y, sin darse cuenta, se quedó dormida.

Iker notó cómo su respiración se volvía regular y serena. En su mirada oscura apareció una chispa de resignación. Le acarició la cabeza con ternura y, luego de pedirle a César que bajara la velocidad del carro, dejó que Eleonor siguiera durmiendo ahí, abrazada a él.

Cuando era niña, tampoco era tranquila al dormir, y seguía igual de inquieta ahora.

De vez en cuando, se removía en su pecho como un pequeño gusano, pero sus ojos seguían cerrados, señal de que descansaba profundamente.

Iker bajó la mirada, y con la palma de la mano acariciaba de vez en cuando la piel desnuda de su cintura.

Comparada con antes, estaba un poco más redondeada.

Su mirada se posó en el vientre de Eleonor, que ya empezaba a notarse. En el fondo de sus ojos se mezclaban emociones difíciles de descifrar.

...

Eleonor despertó de nuevo, esta vez por el sonido del celular.

Era Fabián.

Iker vio el nombre en la pantalla y estuvo a punto de rechazar la llamada, pero Eleonor abrió los ojos justo antes.

Medio dormida, tomó el celular, miró el nombre y luego levantó la vista hacia Iker.

Aun así, contestó.

Durante el accidente en Aguamar, Fabián había sido de gran ayuda.

La voz preocupada de Fabián se escuchó al otro lado de la línea.

—Ellie, vi lo que pasó en internet. Pensaba regresar mañana a Frescura, ¿quieres que te acompañe?

Imaginaba que, después de lo ocurrido, Eleonor no podría quedarse tranquila en Aguamar. Conociéndola, era casi seguro que volvería a Frescura para afrontar el problema junto con el Grupo Rodríguez.

Eleonor contestó con sinceridad.

Ella, aún adormilada y con algo de mal humor por el abrupto despertar, le lanzó una mirada molesta antes de responderle a Fabián.

—No, voy con mi hermano.

Hubo un instante de silencio al otro lado de la línea.

En el pasado, esa respuesta habría tranquilizado a Fabián por completo.

Siempre había tratado a Eleonor como una hermana y se convencía de que no sentía nada más por ella. Mucho menos ahora, sabiendo que Iker estaba de por medio.

Aunque no compartían lazos de sangre ni legales, entre su grupo de amigos, todos consideraban a Iker como el hermano mayor de Eleonor.

Por eso, cuando ella estaba con Iker, Fabián no tenía motivos para preocuparse.

Pero ahora, ni siquiera sabía qué decir.

¿Era culpa de Iker?

Lo había culpado, sí.

Pero, pensándolo bien, tampoco podía hacerlo. Después de todo, ahora él sentía lo mismo por Eleonor.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado