Una persona de más de sesenta años con ideas más irreales que las de una veinteañera.
¿Por qué demonios iba alguien a casarse con ella, con una familia tan desastrosa?
Y mucho menos Benicio.
De la familia Estrada.
La esposa de Benicio podría no ser una ayuda para él, pero definitivamente no podía ser un lastre, y mucho menos un lastre para toda la familia Estrada.
Cuando estaba en la universidad y Simona Estrada la abordó por primera vez, su orgullo se sintió profundamente herido.
Ingenua y tontamente, no entendía por qué una simple diferencia de estatus social podía trazar una línea tan clara entre ella y Benicio.
Después de estos años de trabajo, lo entendía perfectamente.
Si ella fuera Simona, probablemente habría tomado la misma decisión.
Benicio bajó la vista, captando la autocrítica en su rostro, pero no dijo nada en ese momento. Solo se dirigió a Nina con un tono de disculpa:
—Señora, discúlpeme de nuevo, no tengo tanto dinero como usted piensa.
Se encogió de hombros con sinceridad y resignación.
—Solo soy un empleado.
Al oír esto, Nina se sintió decepcionada, pero aun así miró a Florencia con insistencia.
Florencia simplemente miró hacia otro lado, dejando clara su postura.
Nina se secó las lágrimas, miró a Benicio durante un buen rato y finalmente dijo:
—N-no te tomes a pecho lo que dijo su padre hace un rato. Nuestra Flori es una buena chica, tú… trátala bien.
Luego, se fue a casa a toda prisa.
Florencia observó su espalda, ya un poco encorvada, y esbozó una sonrisa casi imperceptible.
Querer explotarla.
Y al mismo tiempo, querer ser una madre amorosa.
La gente, de verdad, es contradictoria.
La brisa del atardecer de principios de otoño soplaba fría. Benicio se humedeció los labios y, buscando un tema de conversación, dijo:
—En realidad, la señora todavía se preocupa por ti…
—Señor Benicio —esa noche, la paciencia de Florencia con él era notablemente menor. Sus ojos seductores destilaban indiferencia—. Esta es mi familia. ¿Está seguro de que la suya va a ceder?
Un hermano que en cualquier momento podría contraer deudas por sus vicios.
Y un par de padres que en cualquier momento podrían buscarla para que les solucionara sus problemas interminables.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado