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Mi Marido Prestado romance Capítulo 528

Fabián conocía más o menos su carácter.

Dulce, tranquila y también muy precavida.

Fabián de verdad no podía entender en qué momento se había vuelto de esas personas que viven el momento sin pensar en las consecuencias.

La última vez, dijo que el rencor hacia Alma no debía caer sobre Iker, y bueno, lo dejó pasar. Pero ahora, acababa de admitir su relación sin rodeos.

¿Acaso no había pensado que Iker no toleraría que ella buscara vengarse de su propia familia?

O tal vez sí lo había pensado, pero no le importaba.

¿Tan profundo era su amor por Iker? ¿Tanto como para anunciarlo a los cuatro vientos, aunque supiera que tarde o temprano tendrían que separarse?

Pero cuando todavía estaban casados…

Parecía que ella nunca, ni una sola vez, lo había reconocido o presentado así frente a los demás.

Fabián no pudo evitar preguntarse si ella de verdad nunca había sentido nada por él, ni siquiera un poco.

Su matrimonio no había sido más que una muralla que por fuera se veía imponente y brillante, pero que, en realidad, su único propósito fue protegerla de las sucias artimañas de la familia Rodríguez.

Al pensar en esto, una sonrisa amarga se dibujó en los labios de Fabián.

Mientras tanto, Eleonor se concentraba por completo en tomarle el pulso a Sofía y prepararle una receta, sin dedicarle ni una sola mirada más en todo el tiempo que estuvo ahí.

Sofía intuyó parte de lo que él pensaba.

—Fabián, sube al cuarto de colecciones y busca el brazalete de jade que dejó tu bisabuela. Tráelo, por favor.

—…Claro.

Fabián aprovechó la oportunidad para levantarse y subir.

Él también sabía que no era apropiado que se quedara abajo.

Su abuela podía notar su estado de ánimo, y Eleonor también podría hacerlo en cualquier momento. Si eso pasaba… la distancia entre ellos probablemente se haría aún mayor.

La mente de Eleonor estaba enfocada en la receta. El problema estomacal de la abuela era crónico y, si seguía así, acabaría por debilitar todo su cuerpo.

Ya antes había querido revisarla, pero en aquel entonces nadie confiaba en sus habilidades médicas. Incluso si la abuela hubiera estado dispuesta, Renata y Virginia siempre se interponían con indirectas y pretextos.

Y en cuanto a Fabián…

Cualquiera que la oyera pensaría que era ella quien llevaba las riendas del Grupo Valdés.

El semblante de Sofía se ensombreció por un instante, pero al final no quiso avergonzarla delante de sus amigas y no dijo nada.

Renata estaba ocupada llevando a sus amigas al invernadero y no se fijó, pero una de las señoras se adelantó a saludar a Sofía.

—Señora Sofía, ¿cómo ha estado de salud últimamente?

—Esta joven es…

La señora miró a Eleonor y, al ver la cercanía con la que la trataba la abuela, no pudo evitar bromear con una sonrisa:

—¿Su futura nieta política, verdad?

En su momento, la boda de Eleonor y Fabián fue un mero trámite.

Después, Renata rara vez llevó a Eleonor a eventos sociales, por lo que sus amigas no recordaban ni el nombre ni el rostro de su exnuera.

***

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