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Mi Marido Prestado romance Capítulo 798

Una llovizna fina caía del cielo y el ambiente estaba cargado de un frío penetrante.

Eleonor caminó hacia el pórtico antes de hablar con calma.

—Oliver, ¿por qué no llamó primero? Si hoy no estuviera de turno, habría hecho el viaje en vano.

—Revisé en internet y vi que atendía esta mañana. Además, me he sentido mucho mejor, así que no sería una molestia.

Mientras hablaba, Oliver dio un paso adelante con total naturalidad, adoptando un tono mucho más familiar.

—Quería ver cómo sigue. ¿Cómo va el embarazo?

Al decir esto, su mirada recayó sobre el vientre abultado de Eleonor. Su sonrisa, amable y llena de interés, lo hacía parecer el típico anciano preocupado por los más jóvenes.

Eleonor, sin mostrar ninguna reacción evidente, dio medio paso hacia un costado y le hizo un gesto con la mano para invitarlo a pasar.

—Pasemos. Afuera hace mucho frío.

Oliver asintió y la siguió hacia el interior de la clínica.

El sistema de calefacción mantenía el lugar a una temperatura bastante cálida. Como aún era temprano, no había llegado el momento de llamar a los pacientes.

Eleonor lo guió directamente a su consultorio. Se quitó el abrigo, lo colgó en el respaldo de la silla y le indicó que tomara asiento frente al escritorio.

—¿Cómo ha seguido de la tos? —preguntó mientras se preparaba para revisarlo.

—Mejor que antes, pero en la noche aún me despierto tosiendo una o dos veces.

Oliver habló mientras, como de costumbre, le ofrecía la muñeca para la revisión de su pulso.

—Confío plenamente en su experiencia con la medicina natural, doctora Muñoz.

Eleonor bajó la mirada y, con los dedos sobre su muñeca, sintió el pulso en completo silencio. Su rostro no delataba ninguna emoción.

El consultorio se sumió en el silencio por un rato, apenas interrumpido por los leves murmullos de los pacientes en la sala de espera al otro lado de la puerta.

Los ojos de Oliver se posaron en el perfil relajado de ella, y tras un largo momento de pausa, preguntó en un tono casual:

—Por cierto, doctora Muñoz, ¿para cuándo es la fecha de parto? Por cómo se ve, asumo que ya falta poco.

Eleonor levantó la vista para mirarlo un instante antes de volver a bajarla.

—Aún falta un tiempo. No hay prisa.

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