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Mi Marido Prestado romance Capítulo 810

El estacionamiento estaba tan silencioso que solo se escuchaban los latidos acelerados y entrecruzados de ambos.

El beso tenía una persistencia casi salvaje.

Benicio la sujetaba de la barbilla, con una fuerza que no lastimaba, pero que le impedía girar el rostro para escapar.

Cuando finalmente él se apartó por voluntad propia, los labios de Florencia ya estaban ligeramente calientes, como si se los hubiera quemado.

Ella levantó la mano, se frotó la comisura de los labios con el dorso y lo fulminó con la mirada, con la voz temblando.

—¿Estás loco?

—No estoy loco.

La respiración de Benicio aún desprendía olor a licor, pero su tono era completamente serio.

—Te lo dije. Bebí un poco, pero sigo estando consciente.

Florencia quería insultarlo. Quería darse la vuelta y marcharse con su habitual frialdad, como solía hacerlo.

Pero sus pies parecían estar clavados en el suelo, no podía dar ni un solo paso.

—Benicio.

Dijo su nombre en un tono muy bajo, como si estuviera reprimiendo con todas sus fuerzas alguna emoción desbordante.

—¿Tienes idea de lo que estás haciendo?

—Por supuesto que lo sé.

Él inclinó ligeramente la cabeza, y su voz bajó dos tonos más.

—Me dices que tienes miedo de que me arrepienta en el futuro. ¿Acaso sabes cuál ha sido mi mayor arrepentimiento en toda la vida?

Florencia no dijo nada.

Vio cómo la manzana de Adán de él subía y bajaba, como si estuviera tragándose palabras difíciles de articular.

—Mi mayor arrepentimiento es no haberte exigido respuestas cuando decidiste terminar conmigo.

La voz de Benicio era pausada pero contundente.

—Me lo pediste y yo de idiota te solté. Pensé que dejarte ir era la mejor forma de protegerte.

Había un rastro de sarcasmo y dolor en su sonrisa al decir eso, pero lo borró de inmediato.

—Si quieres saber por qué regresé al Grupo Estrada, te lo voy a decir ahora mismo. No fue porque mi familia me obligara, ni por esa tontería del deber familiar.

La miraba con fuego en los ojos.

—Sí, fue por ti. Pero te juro que no fue una decisión impulsiva.

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